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Es difícil, muy difícil encontrar voces en el gobierno Kadima-Avodá  que no pidan una ofensiva masiva y extendida de Gaza.  Pero también es difícil muy difícil que ello suceda. Explicamos por qué.

Nadie duda que el tono de las declaraciones han escalado a narrativas intolerables. Por ejemplo, en este video, el ministro del interior de Israel, Meir Shitreet como respuesta a la lluvia de kassanim sobre la ciudad de Sderot  propone con mucha energía destruir completamente los barrios que sean utilizados por Hamas para lanzar cohetería contra las ciudades israelíes.

Shitreet, tiene una conocida trayectoria centrista en el mifleget haLikud, un hombre vinculado al centro-sur del país desde que emigró en 1967 desde su natal Marruecos; se hizo líder de los judíos norafricanos al ser elegido alcalde de Yavne, ciudad de emigrantes durante los 70’s. Un sujeto que apoyó el proceso de Oslo en los noventas, eso a pesar de las feroces críticas de buena parte de sus correligionarios.  No cabe duda de su compromiso. Cuándo Arik Sharon apostó por la salida unilateral de la Franja de Gaza, él lo apoyó y se unió al nuevo mifleget Kadima, la herramienta política que permitió viabilizar ese proceso para la centro-derecha.

Hoy, la situación es distinta. Shitreet está desilusionado y ha llamado “nivelar” los barrios desde dónde los hamasnik lanzan su cohetería contra Israel. Demás está decir que siempre habrá barrios y rincones urbanos dónde el activismo integrista podrá encubrirse para disparar al otro lado de la frontera palestina. En el mismo sentido que Shitreet, escuché en radio Kol Israel a Tzahi Hanegbi,  presidente de Kadima y jefe de la comisión de la Knesset para la Política Exterior y Seguridad, hablar de realizar una guerra a gran escala (non necesariamente una invasión),  en alusión a aquella tardía ofensiva terrestre contra Hezbollah en el verano mediterráneo de 2006. Incluso Haim Ramon, el más cercano concejero del gabinete de Ehud Olmert y quien en el pasado – y en varias ocasiones- se ha opuesto  con firmeza a este tipo de acciones maximalistas, ha dicho a la prensa que la combinación de medidas contra Hamas en Gaza tiene como función poner fin al régimen de Hamas en la Franja. “Podría tomar unos meses, pero el régimen de Hamas en Gaza, no durará” ha declarado a cuanto periodista le ha preguntado. En cuanto a la oposición de derechas del tipo HaIjud HaLehumí, ellos apoyan una invasión ‘wall-to-wall’, es decir, entrar a la totalidad de la Franja; reocupar a continuación militarmente Gaza y reconstruir los asentamientos agroindustriales de bloque de asentamientos Gush Katif, entregados a los palestinos y hasta el día de hoy, abandonados.

Se puede presumir entonces que en caso de una reanudación de la opción  militar por parte de Israel se siga centrando en la destrucción de las células de combate de Hamas, mediante la táctica conocida de enfrentamiento directo por copamiento Continuar leyendo »

Dedo judio votando por Obama

Dedo judío votando por Obama

Abrumador fue el voto judío por el candidato Barack Obama en la reciente elección para presidente de los EE.UU. El resultado supero todas las exceptativas y encuestas previas, que anunciaban un menor distancia con el republicano John McCain en razón de la posible preocupación del votante judío acerca de la postura del demócrata sobre Oriente Medio y otras cuestiones.


Obama recogió el 78 por ciento del voto judío en comparación con el 21% de McCain. Este número es dos puntos superior de lo que el ex candidato demócrata John Kerry recibió el 2004 y similar al porcentaje que Al Gore y Bill Clinton obtuviesen en las elecciones anteriores.
Los números revelan que los analistas que pronosticaron dificultades para el candidato demócrata erraron y que las dudas respecto a la política exterior de Obama no se materializaron el día de la elección. Las cifras sólo son superadas por las del año 2004, cuándo Joe Lieberman, un reconocido senador democrata judío ortodoxo acompañó en el ticket a Al Gore como vice presidente.
Lo cierto es que, en los estados clave y a lo largo de la toda la campaña, Obama tuvo una permanente y amplia labor de divulgación hacia el público judío, como fue el caso de La Florida y la genial campaña “The Great Schlep” que presenta la comediante Sarah Silverman.
En el campo demócrata hubo judíos que expresaron su escepticismo o preocupación acerca de Obama y su curriculum. Preocupaciones que fueron compensadas por el ticket republicano, es decir, en razón del candidato a vicepresidente, Sara Palin. Los portavoces de los grupos judíos de apoyo al candiato MacCain sólo han declarado con la idea que el apoyo judío al campo democrata “sólo le hace a nuestra comunidad un flaco favor”

The Jewish Childrens Museum, Brooklyn, Nu Yorker.

The Jewish Children's Museum, Brooklyn, Nu Yorker.

Alguna vez, todos hemos jugado el juego de la “geografía judía” -usted sabe- el típico interrogatorio a quien sólo ha conocido recién con el fin de descubrir las conexiones judías comunes, de amistad, familiares o incluso biográficas. Es que el horizonte judío permite la posibilidad de practicar tan curiosa costumbre. Claro que en algunas ocasiones, producto del entusiasmo nos puede dejar luego con la sensación de “meter la pata”. Pero en general se aprecia un gusto en trazar nuestras experiencias, en delinear una especie de topografía judía de interconexión, sobre los orígenes y las historias de una lejana mishpajá (familia) centroeuropea o mediterránea.

De alguna manera siento una sensación de profunda satisfacción cuando descubro un inesperado vínculo con un extraño. A mi juicio no se debe despreciar tal sentimiento de comunión. Se le debe mirar como una suerte de don no divino, aunque tenga un efecto casi mágico de comunión con el denso tejido del tapiz de la vida judía -o al menos- con esa persona o lugar que contribuye a tejer ese tapiz.

Conozco a una fotógrafa, también escritora que se dedica a estudiar este fenómeno; ella es Ruth Gruber Lleva casi 20 años observando la evolución cultural judía contemporánea. Ruth acuñó el término “Virtualmente judío” para describir la forma en que el llamado “espacio judío” en Europa es a menudo ocupado por no-judíos como explica en su libro Herencia Judía: Una Guía de Europa oriental, (2007).

Pero es el reciente “Topografías judías: Visiones de espacio, tradiciones de lugar” (Editorial Ashgate, 2008) quien me ha dado un espaldarazo en mi visión del juego de la “geografía judía” y del “habitar heideggeriano” que conociera gracias al arquitecto Aron Rozenbaum. Se trata de una colección de ensayos de una veintena de académicos internacionales que participaron de una investigación de seis años de la Universidad de Potsdam, Alemania.

Ellos proponen un nuevo campo de estudio: Makom, o “lugar” en hebreo, a cualquier proyecto destinado a estudiar la importancia del espacio y el lugar en la vida judía y la cultura. Se trata del mismo espacio la historiadora parisina diana Pito denomina simplemente “espacio judío”. Término que acuñó en el decenio de 1990 para describir el lugar que ocupan o habitan los judíos, en la propia cultura judía y asimismo el lugar de los judíos dentro de la memoria principal de la sociedad europea, independiente del tamaño o actividad de la población judía local. Ideas todas que desarrollamos hace unos tres años atrás con Franscesca Bucci (licenciada en arte), Valeria Navarro (historiadora) y Mauricio Tassara (estudiante rabinato) con ocasión de la posibilidad de venta y demolición de la sinagoga de la Comunidad Israelita de Santiago, situada en una céntrica calle santiaguina; como también el lugar que tiene en la vida no judía otra sinagoga, el Bikur Joilim, parte de la identidad de los actuales vecinos de un viejo barrio de inmigrantes de la capital donde se emplaza.

Hay melodías que evocan nostalgia por sí solas. Hay versos que a pesar de nacer en un lugar determinado son universales. Algo así ocurre con Mi mou thimonis, matia mou (no estés enojada conmigo, mi amor). Se trata de una pieza musical que es también obra de arte pues su unidad, armonía y existencia propia permite al auditor transformarse en el viajero que ha dejado atrás Tesalónica, la ciudad del castillo blanco y las casas enrejadas.

Versiones hay muchísimas, pero es la de un joven Georgios Dalaras, grabada a principios de los 70s la que atrapó los corazones de los griegos y le dio su definitiva y entrañable cadencia. La misma que hoy arrebata nuestros sentidos. La interpretación de Dalaras con sus celebres caras y gestos, siempre ocupado en re-crearla con la orquesta y el público hacen que la canción sea casi una oración colectiva. Lo usual es que Mi mou thimonis aparezca casi al final de sus presentaciones poniendo al tiempo (y la historia) en suspenso con la celebre introducción-improvisación de bouzuki. Espacio que pareciera hacer hablar palabras dulcísimas al instrumento, tal como hubiese querido su luthier.

Una canción de amor para Tessaloniki

Al igual que muchas de las grandes canciones de amor Mi mou thimonis no se refiere a una mujer, sino a un lugar, un momento. Y en el caso particular de esta, como toda obra de arte ella, es testimonio del tiempo, de su tiempo y geografía. Es Salónica y su diáspora. Y claro fue un saloniki, Stavros Kougioumtzis (1932-2005) -uno de los más grandes compositores griegos de todos los tiempos- quien compuso No estés enojada conmigo, mi amor, en los años 60.

La capital de Macedonia, Tessaloniki fue el gran amor de Stavros. Mientras estudiaba piano en el Conservatorio Estatal de Salónica conoció cada uno de los rincones de la ciudad portuaria y las melodías que traían los griegos expulsados de Turquía no le fueron indiferentes Continuar leyendo »

Este mes de agosto marcó el aniversario 100 de la famosa Conferencia de Chernowitz de 1908. Fue un momento genial; Los grandes idischístas de esa época se reunieron en Austria para discutir una amplia gama de temas del horizonte ídischkeit y para proclamar que: “El ídisch es una lengua nacional del pueblo judío.” Este hito declarativo ayudó a allanar el camino para que el ídisch floreciera como lenguaje de la literatura, la poesía, el intelectualismo y el mundo académico.


2004) de Volker Koepp que evoca aspectos de la antigua y nueva Czernowitz, bajo una nueva luz positiva.

Fotograma de Dieses Jahr in Czernowitz (El Año que viene en Czernowitz) película documental (Berlinale:2004) de Volker Koepp que evoca aspectos de la antigua y nueva Czernowitz, bajo una nueva luz positiva.

A propósito de ese tipo de reuniones en octubre próximo (24-27) se realizará en el barrio de La Jolla (San Diego, California) la, Duodécima Conferencia Anual de la IAYC (Asociación Internacional de Clubes Ídisch). El tema central será, por supuesto, la conmemoración del 100 aniversario de Chernowitz.


Asimismo, en la lista de eventos recién pasados se debe agregar el Far Yugnt/For Youth, The Annual Commemoration of Soviet Yiddish Writers que realizó el domingo 10, el conocido Workmen’s Circle en su sede de calle 1525 St., Robertson Blvd. Precisamente hoy, miércoles 03 de septiembre, nos recordaba a Valeria y a mi, el escritor Miguel Saidel Weinstein aquel episodio que lo hizo disputar con sus amigos y cofrades comunistas de la Sociedad de Escritores de Chile:

Cincuenta y seis años atrás, el 12 de agosto de 1952, el régimen soviético de José Stalin ejecutó a catorce destacados escritores ídisch y funcionarios comunitarios judíos en un intento de acabar con la cultura judía. Por eso este año “El Círculo” Continuar leyendo »

Mary Koszmary (La pesadilla de María) es una ucronía audiovisual de la artista Yael Bartana. Filmado en Varsovia está rodada en un plano único y dura sólo algunos minutos, pero la potencia de su imagen y guión dan cuenta de una nueva vía de examinar -sencilla y brutal a la vez- la contemporaneidad judía, la europea y más allá.

Jorge Zeballos Stepankowsky.

“¡Judíos, compatriotas… Vuelvan a Polonia, su país!” Exclama con sinceridad ‘el líder’ a una audiencia silente. Si eres judío o conoces la historia del judaísmo polaco te parecerá una afirmación extravagante. Es que el cortometraje Mary Koszmary (pesadilla, en polaco) dirigida por Yael Bartana, una israelí egresada de la Escuela Belzalel, arrebata los sentidos.

El guión es de los polacos Kinga Dunin y Slawomir Sierakowski, quien además personifica al líder. La trama se inicia con los primeros sones del himno nacional de Polonia. De pie sobre el pasto, a contrapicado un hombre joven -‘el líder’- declama la solución para la pesadillas que atacan su nación. En español suena como si se tratara de ‘La pesadilla de María’ (por extensión Polonia). Está vestido como tecnoburocrata, corbata roja, chaqueta de cuero, lentes. La alocución posee el rigor estético del realismo socialista pero lo que conmueve es la audiencia; se trata de unos invisibles “presentes-ausentes”. El líder habla desde el centro de un enorme y vacío estadio, árboles jóvenes y susurrantes que han crecido en las derruidas graderías, parecen mecerse no por el viento sino por sus palabras. El escenario es real. Se trata del hoy abandonado Stadionu Dziesieciolecia de Varsovia, construido en 1954 con los escombros del alzamiento de 1944. Es un complejo y polivalente símbolo del reciente pasado comunista. No hay duda que la secuencia tiene como marco la disputa local sobre que hacer con del patrimonio polaco, siempre entre la demolición y la rehabilitación, el olvido y la anamnesis. El líder exclama:

“Zydzi! Rodaków! Ludzie! Luuuudzie!

Wróc do Polska, do swojego kraju! “

“¡Judíos! ¡Compatriotas! ¡Gente! ¡Geeeente!

¡Volved a Polonia, tu país!”.

Simplemente te eriza los pelos. La israelí Bartana propone jugar a una versión diferente de la historia, la fantasía de una historia distinta, la ucronía. Curioso, análogo a la novela ucrónica de Michel Chabón El sindicato de policía Yiddish (2007), la puesta en escena, el discurso son muy realistas, pero las imágenes y las palabras llegan a los oídos como fantasmagoría pura. Continuar leyendo »

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