Yiddish, la lucha por la sobrevivencia (parte 2)

Segunda parte del podcast de la BBC. La foto es de quinn.anya
http://www.bbc.co.uk/mediaselector/check/worldservice/meta/dps/2009/03/090320_yiddish_pt2_audio?nbram=1&nbwm=1&bbram=1&bbwm=1&size=au&lang=en-ws&bgc=003399&ls=79177″

Parte dos

Dennis Marks continúa su investigación en Nueva York. en esta parte él se reunirá con Aaron Lansky, fundador de la iniciativa “National Yiddish Book Centre”, un curioso y exitoso proyecto de conservación, librería y ahora centro de difusión dedicado a rescatar y cuidar los libros en lengua yiddish del “basurero de la historia” como lo describe su fundador Lansky. El Centro ha guardado, conservado e identificado miles de libros,  en un intento por mantener esta alegría, lenguaje exuberante vida. La propia historia de como se inició el Centro, en la actualidad capaz incluso de disputar el espacio y renombre del YIVO  Nueva York es bastante entretenida. Para quienes se inician en el yiddishkeith, éste podcast resultará perfecto.

Yiddish, la lucha por la sobrevivencia (parte 1)

LA BBC y sus extraordinarios documentales radiales: Yiddish, a Struggle for Survival (Part 1)
http://www.ivoox.com/docarchive-yiddish-a-struggle-for-survival_md_133708_1.mp3″

Yiddish fue la lengua de la diáspora judía, el idioma de un pueblo en movimiento por toda Europa. En cierto modo, también nuestra lengua, al nivel del quechua o el mapudungñ. A partir de la década del 30 empezó a sufrir un descenso en América y obvio, tuvo un corte dramático en la Europa de los 40. ¿Qué será de ella ahora?

Escuché este podcast documental de la BBC como parte de mi aprendizaje del inglés, y me pareció perfecto para responder la pregunta anterior. El podcast  describe la historia de la lengua yiddish y cómo fue casi aniquilada de la existencia. También narra como el yiddish encontró un nuevo hogar para la supervivencia en los Estados Unidos, donde todavía se habla en algunos barrios y los círculos judíos.

El yiddish también ha tenido una gran influencia en la cultura estadounidense, como en la música jazz y en numerosos préstamos para el inglés norteamericano que hicieron del yiddish fuente de un nuevo vocabulario que ahora es utilizado por los abogados de la costa Noreste y comprendido por todos los estadounidenses.

Este documental radial por el minuto 10 se pone bastante entretenido. A partir del 12′ aparecen los chicos que -en la actualidad- hacen teatro yiddish o “Folksbiene”. Y en el 20′ se hace un repaso sobre la relación entre el yiddish, el humor y la comedia. Para finalizar, no puede faltar un guiño a la época dorada de las temporadas de vacaciones en las montañas de Castkills (Nueva York), en lo que se conoció como el “Borsht Velt”, el anillo de centros vacacionales donde nació, entre otros,  el comic y el stand-up comedy como los conocemos hoy.

Descarga directa: http://www.ivoox.com/docarchive-yiddish-a-struggle-for-survival_md_133708_1.mp3

El jazán Glantz: El hombre que hablaba con Dios

Unos neófitos músicos adolescentes de la zona poniente de Santiago que recien se adentran en la balkan y klezmer musik, me solicitan orientación sobre la jazanut, ósea el tradicional arte del canto litúrgico hebreo. ¡¿Que podría opinar?!. Una de mis grandes frustraciones es mi nula habilidad melódica. No canto, tampoco soy diestro con algún instrumento. Más aún, no soy religioso y mi contacto con la jazaniut se reduce a esporádicos espacios de liturgia. Pero la voz de Leib Glantz la tengo grabada de modo definitivo en mi memoria.

Portada del libro biográfico de Glantz

Hablar de jazanut es repasar recuerdos sonoros. Primero asoma una imborrable interpretación del dilecto amigo bonaerense Kike Greenberg con ocasión de un festival de jazanut en la -hoy demolida- sinagoga de calle Serrano. Las reseñas sobre Julius Rosenblatt, el bisabuelo de mi novia, cantor de la comunidad judía de Diepholz, que me permitió conocer el rol y status del jazán en un kal. Las explicaciones del rabino Roberto Feldmann cuándo exponía con entusiasmo las reglas y cánones del nusáj hatefilá.  Por supuesto, la excepcional escena final de una de las cumbres del cine yiddish, Der Vilner Shtot Khazn (El jazán de la ciudad de Vilna, 1939); ese momento cuando Yoel Duvid Strashunsky, un Vilner Balabesl, interpretado por el popular jazán y actor Moishe Oysher, que había salido en busca de fama y fortuna en la opera de Varsovia y tras un exitoso pero materialista periplo mundano, justo el día de Kipur, retorna (teshuvá) donde su padre, su mujer Jana y su comunidad de Vilna, para a caer fulminado de muerte luego de interpretar el Kol Nidré.

Pero de todas esas imágenes hay una que sobresale sobre las demás, se trata de la historia del “Hombre que hablaba con Dios”. Sí, así de simple. Se trata de la voz de Leib Glantz, quizá el más célebre cantor de la llamada época de oro de la jazanut, una historia con un final similar al del Vilner Balabesl, pero sin tragedia.

La edad de Oro de la Jazanut

El período entre las guerras se considera generalmente como la “Edad de Oro de la Jazanut”. Y en este espacio de tensión tanto Glantz como su colega Erik Contzius (que se especializó en la reforma alemana) son considerados como los últimos de los más grandes cantores y compositores que han vivido alguna vez. Los 20 y 30 es la época cuando legendarios jazaním como Zavel Kwartin, Gershon Sirota (el ‘Caruso judío’), Mordecai Hershman y Yossele Rosenblatt (‘el rey sin corona de la jazanut’) florecieron con sus Steiger (del alemán steigen o escalas), sus Scarbove Niggunim y Misinai-spiel. En pocas palabras, y aunque hoy esto parezca extravagante, estos hombres tenían la capacidad de hacer llorar a la gente. Su canto y rogativas a lo núminoso hacía temblar de pies a cabeza a sus feligreses, asunto que agradecían con el fervor o la indiferencia.

A propósito de fervor o indiferencia, un chiste judío: ante la pregunta que es una sinagoga, la respuesta dice: “Es el lugar donde se ‘vive’ para el rabino, un ‘honor’ para el gabai, un escenario operático para el jazán y un lugar para parlotear para la congregación.

Más allá de bromas, Leib Glantz contribuyó a

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Música en el exilio: compositores judeopolacos

El http://www.jewishmuseum.org.pl (Museo de historia de los judios polacos) realizará esta semana un evento extraordinario, el concierto del ARC Ensemble (Toronto), “Música en el Exilio”,  este miércoles 03 de septiembre, a las 19,00 en el estudio W. Lutoslawski de la Polskiego Radia en Varsovia.

Mieczyslaw Weinberg. Moisei (Moishei) Samuilovich Vainberg

ARC Ensemble, es un conjunto de música de cámara canadiense compuesto por un grupo de artistas del Conservatorio Real de Música de Toronto. El propósito de los autores del proyecto ‘Música en el exilio’ es presentar la mejor música clásica de aquellos compositores judíos polacos cuya labor fue realizada durante la Segunda Guerra Mundial, en el exilio.

 

Esta vez, los artistas de Canadá descubrirán al público polaco la aún poco conocida música de cámara de sus compatriotas Mieczyslaw Weinberg, Alexander Tansman y Szymon Laks.

Mieczyslaw Weinberg (Moishei Vainberg) (1919-1996) es uno de los más grandes compositores del siglo 20. Hasta hace poco era desconocido y olvidado, y hasta el día de hoy sigue siendo visto a la sombra de su gran amigo Shostakovich. El sitio Classical.net a reseñado sobre él ” […] Weinberg es el tercer gran compositor soviético, junto con Prokofiev y Shostakovich.” Su muerte en Moscú el 26 de febrero de 1996, a la edad de 76  años, puso fin a una vida que distó mucho de ser fácil, pero que fue sufragada con la fortaleza que da su música: tenacidad y fortaleza.

Szymon Laks (1901, Varsovia – 1983, París) violinista, director y compositor, estudió matemáticas durante dos años en la Universidad de Vilna antes de entrar en el Conservatorio de Varsovia, donde se convirtió en estudiante del pianista Roman Statkowski, Henryk Melcer y Piotr Rytel (1921-24). En 1926 se trasladó a París para estudiar con Pierre Vidal (composición) y Henry Rabaud en el Conservatorio de París. Detenido por los alemanes en 1941, pasó tres años en los campos de concentración de Auschwitz y Dachau. Szymon Laks sobrevivió a la inhumanidad de los campos de concentración nazis y esa experiencia la excribió en un conmovedor e ingenioso libro de memorias, La musique d’un autre monde, publicado en 1948 en París y posteriormente en inglés por Northeastern University Press recien en ss, 1989.

Sería la música, literalmente, lo que salvó a Laks; como miembro de la orquesta del lager (violinista, director y arreglador), fue eximido de la odisea diaria del trabajo físico que causó la muerte de tantos a su alrededor. Al mismo tiempo, Laks fue testigo de la Shoá y experimentó de primera mano la irrelevancia del arte en medio de la destrucción total de todos los valores humanos, como ocurrió en los campamentos. La destrucción afecta su música y una gran cantidad de sus manuscritos se perdieron durante la guerra. En 1945 regresó a París, y promocionó la música en los círculos de emigrados polacos. Las composiciones de Laks pueden describirse como neo-clásicas; dejó varios cuartetos de cuerdas, suites sinfónicas, así como muchas obras de cámara y canciones.

Alexandre Tansman (1897, Łódź -1986, París) fue un prolífico compositor y virtuoso pianista. Pasó sus primeros años en su país natal, Polonia, pero vivió en Francia durante la mayor parte de su vida. Su música es fundamentalmente neoclásica, basándose en su patrimonio polaco y judío, así como sus influencias musicales francesas. En lo personal lo conozco por su opera comica Shabetai Zvi o el falso profeta, una mezcla curiosa entre clasisismo y avant garde.

Tessaloniki: No te enfades conmigo, mi amor

Hay melodías que evocan nostalgia por sí solas. Hay versos que a pesar de nacer en un lugar determinado son universales. Algo así ocurre con Mi mou thimonis, matia mou (no estés enojada conmigo, mi amor). Se trata de una pieza musical que es también obra de arte pues su unidad, armonía y existencia propia permite al auditor transformarse en el viajero que ha dejado atrás Tesalónica, la ciudad del castillo blanco y las casas enrejadas.

Versiones hay muchísimas, pero es la de un joven Georgios Dalaras, grabada a principios de los 70s la que atrapó los corazones de los griegos y le dio su definitiva y entrañable cadencia. La misma que hoy arrebata nuestros sentidos. La interpretación de Dalaras con sus celebres caras y gestos, siempre ocupado en re-crearla con la orquesta y el público hacen que la canción sea casi una oración colectiva. Lo usual es que Mi mou thimonis aparezca casi al final de sus presentaciones poniendo al tiempo (y la historia) en suspenso con la celebre introducción-improvisación de bouzuki. Espacio que pareciera hacer hablar palabras dulcísimas al instrumento, tal como hubiese querido su luthier.

Una canción de amor para Tessaloniki

Al igual que muchas de las grandes canciones de amor Mi mou thimonis no se refiere a una mujer, sino a un lugar, un momento. Y en el caso particular de esta, como toda obra de arte ella, es testimonio del tiempo, de su tiempo y geografía. Es Salónica y su diáspora. Y claro fue un saloniki, Stavros Kougioumtzis (1932-2005) -uno de los más grandes compositores griegos de todos los tiempos- quien compuso No estés enojada conmigo, mi amor, en los años 60.

La capital de Macedonia, Tessaloniki fue el gran amor de Stavros. Mientras estudiaba piano en el Conservatorio Estatal de Salónica conoció cada uno de los rincones de la ciudad portuaria y las melodías que traían los griegos expulsados de Turquía no le fueron indiferentes

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Ευδοκία: la mejor película griega de todos los tiempos.

Afiche de la película

En 1986, los críticos de cine griego votaron a Evdokia (gr.: Ευδοκία), una película del año 1971 como la mejor película griega de todos los tiempos. En Chile la tragedia contemporánea del amor entre un sargento y una prostituta es difícil de conseguir. Sin embargo, gracias a los programas de archivos compartidos, Evdokia está siendo reconocida por audiencias más amplias.

Es que la película escrita y dirigida por Alexis Damianos, es una muestra perturbadora del lirismo que puede significar la violencia. Ευδοκία es un drama de pura y simple pasión. Los protagonistas son dos jóvenes imbuidos por la complejidad griega a principios de los 70’s: Un sargento de nombre Yorgos (George Koutouzis) y la prostituta Evdokia (Maria Vasileiou), luego de un breve e intenso idilio contraen matrimonio. Pero como en toda historia de amor, o por lo menos en las verdaderas, la trama es una verdadera “tragedia griega”. El medio social y la geografía importan una ominosa carga que tiene el efecto de corroer la relación. Los amantes se rebelan contra la superestructura que los pone como marionetas en el teatro de la vida. El sargento intentará librarse de sus obligaciones, pero un destino común rige sus vidas. Los minutos pasan cargados de tensión por la infausta certeza que finalmente serán triturados por su osadía.

Los jóvenes se comportan como héroes tributarios de la revolución de los 60’s pero viven en una διήγησι (diégesis) que Alexis Damianos construye de modo surrealista dónde no es difícil reconocer –aunque no se nombra- una sociedad abrumada por la crisis política que culminó con el golpe de Estado militar de 1967 llamado «de los coroneles», que encabezó Georgios Papadopoulos.

La pareja siempre está en escenarios ‘quemados’ por la luz, y a pesar de la trama de color, el tono es duro y pobre. Sus actividades también lo son; el rock, la motocicleta, los bares, la mezquindad de la pequeña burguesía, lo tosco del lumpenproletariat y la periferia, las maniobras militares, el vecino como sospechoso, la introspección, la sensualidad intempestiva, etc., son elementos que ahogan a la pareja y agobian al espectador que parece acompañarlos en su derrotero, sin sentirse identificado con sus modos. Evdokia es una narración prosaica que asume y recupera la dimensión que debió haber tenido la antigua tragedia.

Para el final, no se puede dejar de mencionar la escena más conocida, dónde aparece el crudo tema instrumental “El zeibekika de Evdokia”, escrito por Manos Liozos y grabado a fuego en la memoria colectiva helénica, como la neorealista Valparaíso mi amor(1969) en Chile. Uno de los más fuertes empujes para el renacimiento de esta danza urbana y el rembetika en general.

Desde hace unos meses la película puede ver completa en google videos.