Tres supuestos básicos del nuevo gobierno de Grecia

Reseña biográfica de Tsipiras realizada por AFP

Sobre el nuevo gobierno griego se están repitiendo demasiadas afirmaciones ligeras. Desde la euforia de los anti-todo a la izquierda, hasta la melindrera letanía de la derecha sobre que los rojos llegaron a hacer una fiesta.

Sin embargo, para desilusión de unos y otros el nuevo premier Alexis Tsipras, hoy 31, en declaraciones a varios medios ha reafirmado tres supuestos que están en su programa de gobierno, y que otras agrupaciones como los socialdemócratas sostienen hace tiempo:

  1. Buscar un acuerdo que sea de beneficio mutuo, para Grecia y Europa (implica modificar el acuerdo de rescate).
  2. No cuestionar las obligaciones de deuda hacia el EBC y el FMI.
  3. No actuar de manera unilateral la cuestión de la deuda griega (incluye cuidar la relación con Alemania, el principal mantenedor y futuro acreedor)

Quizás por eso aquí en Israel, país con el que Grecia ha intensificado sus relaciones geopolíticas  en desmedro Turquía, las lecturas sobre el nuevo gobierno griego han sido más prudentes.

Y sobre el rumbo que tomaran las relaciones bilaterales, hay certeza que será más difíciles en el campo de la defensa; pero se desestima un cambio radical. La apuesta va por la moderación con un gobierno que se apresta a gobernar bajo la promesa de restaurar el estado de bienestar perdido. Una tarea titánica para la coalición de partidos marxistas e izquierdistas más la adición de un pequeño partido de derecha nacionalista que liderada Panos Kammenos (nuevo ministro de defensa).

La opinión general es que no se esperan grandes cambios en la política exterior griega, ya que la mayor parte del esfuerzo estará destinado a la negociación de su deuda y compromisos con sus pares de la Unión Europea.

Lo cierto es pasados los arranques de la campaña electoral ahora buena parte de la población espera que todos los componentes de SYRIZA desestimen el camino amarillo de la retórica anti-europea y orienten energía y negociación en realizar las enormes reformas en las que hay consenso nacional: Reducir la evasión fiscal y reducir (o controlar) la corrupción y el clientelismo estatal.

El desafío es saber si la nueva coalición de gobierno tendrá la ventana de oportunidades amplia para poder realizar estos cambios, antes que las dramáticas cifras socioeconómicas griegas hagan imposible salir adelante. Todos aquí, a orillas del Mediterráneo esperamos que lo logren.

Tessaloniki: No te enfades conmigo, mi amor

Hay melodías que evocan nostalgia por sí solas. Hay versos que a pesar de nacer en un lugar determinado son universales. Algo así ocurre con Mi mou thimonis, matia mou (no estés enojada conmigo, mi amor). Se trata de una pieza musical que es también obra de arte pues su unidad, armonía y existencia propia permite al auditor transformarse en el viajero que ha dejado atrás Tesalónica, la ciudad del castillo blanco y las casas enrejadas.

Versiones hay muchísimas, pero es la de un joven Georgios Dalaras, grabada a principios de los 70s la que atrapó los corazones de los griegos y le dio su definitiva y entrañable cadencia. La misma que hoy arrebata nuestros sentidos. La interpretación de Dalaras con sus celebres caras y gestos, siempre ocupado en re-crearla con la orquesta y el público hacen que la canción sea casi una oración colectiva. Lo usual es que Mi mou thimonis aparezca casi al final de sus presentaciones poniendo al tiempo (y la historia) en suspenso con la celebre introducción-improvisación de bouzuki. Espacio que pareciera hacer hablar palabras dulcísimas al instrumento, tal como hubiese querido su luthier.

Una canción de amor para Tessaloniki

Al igual que muchas de las grandes canciones de amor Mi mou thimonis no se refiere a una mujer, sino a un lugar, un momento. Y en el caso particular de esta, como toda obra de arte ella, es testimonio del tiempo, de su tiempo y geografía. Es Salónica y su diáspora. Y claro fue un saloniki, Stavros Kougioumtzis (1932-2005) -uno de los más grandes compositores griegos de todos los tiempos- quien compuso No estés enojada conmigo, mi amor, en los años 60.

La capital de Macedonia, Tessaloniki fue el gran amor de Stavros. Mientras estudiaba piano en el Conservatorio Estatal de Salónica conoció cada uno de los rincones de la ciudad portuaria y las melodías que traían los griegos expulsados de Turquía no le fueron indiferentes

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Ευδοκία: la mejor película griega de todos los tiempos.

Afiche de la película

En 1986, los críticos de cine griego votaron a Evdokia (gr.: Ευδοκία), una película del año 1971 como la mejor película griega de todos los tiempos. En Chile la tragedia contemporánea del amor entre un sargento y una prostituta es difícil de conseguir. Sin embargo, gracias a los programas de archivos compartidos, Evdokia está siendo reconocida por audiencias más amplias.

Es que la película escrita y dirigida por Alexis Damianos, es una muestra perturbadora del lirismo que puede significar la violencia. Ευδοκία es un drama de pura y simple pasión. Los protagonistas son dos jóvenes imbuidos por la complejidad griega a principios de los 70’s: Un sargento de nombre Yorgos (George Koutouzis) y la prostituta Evdokia (Maria Vasileiou), luego de un breve e intenso idilio contraen matrimonio. Pero como en toda historia de amor, o por lo menos en las verdaderas, la trama es una verdadera “tragedia griega”. El medio social y la geografía importan una ominosa carga que tiene el efecto de corroer la relación. Los amantes se rebelan contra la superestructura que los pone como marionetas en el teatro de la vida. El sargento intentará librarse de sus obligaciones, pero un destino común rige sus vidas. Los minutos pasan cargados de tensión por la infausta certeza que finalmente serán triturados por su osadía.

Los jóvenes se comportan como héroes tributarios de la revolución de los 60’s pero viven en una διήγησι (diégesis) que Alexis Damianos construye de modo surrealista dónde no es difícil reconocer –aunque no se nombra- una sociedad abrumada por la crisis política que culminó con el golpe de Estado militar de 1967 llamado «de los coroneles», que encabezó Georgios Papadopoulos.

La pareja siempre está en escenarios ‘quemados’ por la luz, y a pesar de la trama de color, el tono es duro y pobre. Sus actividades también lo son; el rock, la motocicleta, los bares, la mezquindad de la pequeña burguesía, lo tosco del lumpenproletariat y la periferia, las maniobras militares, el vecino como sospechoso, la introspección, la sensualidad intempestiva, etc., son elementos que ahogan a la pareja y agobian al espectador que parece acompañarlos en su derrotero, sin sentirse identificado con sus modos. Evdokia es una narración prosaica que asume y recupera la dimensión que debió haber tenido la antigua tragedia.

Para el final, no se puede dejar de mencionar la escena más conocida, dónde aparece el crudo tema instrumental “El zeibekika de Evdokia”, escrito por Manos Liozos y grabado a fuego en la memoria colectiva helénica, como la neorealista Valparaíso mi amor(1969) en Chile. Uno de los más fuertes empujes para el renacimiento de esta danza urbana y el rembetika en general.

Desde hace unos meses la película puede ver completa en google videos.