Obama: COIN (Contraisurgencia) para Afganistan

En Afganistán, tenemos un plan, pero eso no es lo mismo que tener una estrategia.

Por Eliot A. Cohen, traducción jzeballo

A propósito de la decisión anticipada de Obama sobre el envío de tropas adicionales para Afganistán, leo en el Washington Post:

Es descortés, pero probablemente sea cierto, afirmar que cuando el presidente Barack Obama anunció en marzo que había una “nueva estrategia integral” para la victoria en Afganistán, no tenía idea precisa de lo que estaba hablando. En el lenguaje de Washington, la palabra “estrategia” por lo general significa “lista de tareas” o en el mejor de los casos “plan de acción”. En cuanto a la “integral” y “nueva”, por lo general significa simplemente “mejor que lo que hicieron mis predecesores”.

Así empieza su artículo Eliot Cohen, el analista neoconservador, fundador del ‘halconísimo’ Project for de New American Century. Eliot cohen, siempre polémico con su estilo medio cínico para expresar las ideas, no debe alejarnos a la hora de querer entender y explicar las acciones presentes y futuras en el campo político –militar de los Estados Unidos. Eliot A. Cohen es profesor en la Escuela de la Universidad Johns Hopkins de Estudios Internacionales Avanzados y autor de Supreme Command: Soldiers, statesmen, and leadership in wartime (Free Press, 2002). Consejero del Departamento de Estado desde 2007 hasta 2009, asesorando sobre cuestiones de contrainsurgencia a Condeleezza Rice, traduzco ahora su artículo del 4 de diciembre para el Washington Post:

Así que ahora, incluso después de su discurso la noche del martes en West Point, ¿realmente el presidente tiene una estrategia para la guerra en Afganistán? En todo caso, ¿Qué es una estrategia de todos modos, en una guerra sin frentes?, una que podría prolongarse durante décadas y salpicado de bandolerismo en un extremo y el terrorismo en otro?

La estrategia es el arte de la elección que se une a los medios con los objetivos. Es el nivel más alto de pensar en la guerra. Se trata de prioridades. Cuántos recursos vas a destinar aquí o allá, incluso si eso significa apretarse el cinturón; luego la secuencia (esto haremos primero, luego esto otro) y una teoría de la victoria (lo conseguiremos por las siguientes razones). Ese es el trabajo de los presidentes en tiempos de guerra, es por eso que tienen el título de comandante en jefe.

Obama formuló sus objetivos para el Afganistán, se centró en frustrar al-Qaeda, y enumeró algunos de los medios, principalmente los 30.000 efectivos nuevos, 18 mil de los cuales se incorporan este mes. Pero, ¿y la parte difícil?, me refiero al establecimiento de prioridades, el establecimiento de una secuencia y por que se ha descartado una teoría de la victoria

Al apoyar la recomendación general Stanley McChrystal sobre como eliminar a los talibanes haciéndolos retroceder y proteger a la población; al dedicar recursos adicionales para el desarrollo de la población civil, así como de soldados locales, Obama ha hecho su elección: Guerra de contrainsurgencia, o COIN, como gustan llamarla quienes se mueven por los circuitos de la información privilegiada. Y la guerra de contrainsurgencia tiene una teoría de la estrategia COIN, que ha sido predicada y practicada por un grupo relativamente pequeño de soldados, historiadores y científicos sociales.

La secta pro COIN tiene sus héroes – el aventurero guerrillero británico TE Lawrence, el legendario asesor de Vietnam, Juan Pablo Vann, el general David Petraeus. También tiene su canon, escrito por los veteranos británicos en Malasia,

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Voto judío: 78% votó Obama

Dedo judio votando por Obama
Dedo judío votando por Obama

Abrumador fue el voto judío por el candidato Barack Obama en la reciente elección para presidente de los EE.UU. El resultado supero todas las exceptativas y encuestas previas, que anunciaban un menor distancia con el republicano John McCain en razón de la posible preocupación del votante judío acerca de la postura del demócrata sobre Oriente Medio y otras cuestiones.


Obama recogió el 78 por ciento del voto judío en comparación con el 21% de McCain. Este número es dos puntos superior de lo que el ex candidato demócrata John Kerry recibió el 2004 y similar al porcentaje que Al Gore y Bill Clinton obtuviesen en las elecciones anteriores.
Los números revelan que los analistas que pronosticaron dificultades para el candidato demócrata erraron y que las dudas respecto a la política exterior de Obama no se materializaron el día de la elección. Las cifras sólo son superadas por las del año 2004, cuándo Joe Lieberman, un reconocido senador democrata judío ortodoxo acompañó en el ticket a Al Gore como vice presidente.
Lo cierto es que, en los estados clave y a lo largo de la toda la campaña, Obama tuvo una permanente y amplia labor de divulgación hacia el público judío, como fue el caso de La Florida y la genial campaña “The Great Schlep” que presenta la comediante Sarah Silverman.
En el campo demócrata hubo judíos que expresaron su escepticismo o preocupación acerca de Obama y su curriculum. Preocupaciones que fueron compensadas por el ticket republicano, es decir, en razón del candidato a vicepresidente, Sara Palin. Los portavoces de los grupos judíos de apoyo al candiato MacCain sólo han declarado con la idea que el apoyo judío al campo democrata “sólo le hace a nuestra comunidad un flaco favor”

La clave electoral de los próximos pasos de Obama

Barack Obama demostró que puede convocar a miles de personas en un escenario y movilizar a otros cientos de miles. Sin embargo, los próximos meses su objetivo será no sólo ganar votantes sino corazones.
[Publicado en El Rancahuaso]
Después de ganar las primarias presidenciales demócratas, Obama parece entrar en una fase de realización de eventos y meetings más pequeños que reemplazarán las grandes manifestaciones estatales, que encendieron a la prensa mundial pero que lo alejaron de muchos votantes que requieren de un candidato cercano.

El cambio de ritmo y de tono fue obvio a partir de la semana pasada cuándo Obama cuando visitó Missouri, con una agenda de reuniones y cenas para grupos y sin realizar ningún evento abierto al público. Fue la primera vez en meses que su equipo no programó mítines de más de diez mil seguidores.

Se puede intuir que el cambio se debe en parte a responder a las criticas de sus propios partidarios que reconocen en el candidato demócrata sus cualidades oratorias, pero dicen resentir falta de empatía con la gente común. A pesar de la mediatización de su campaña muchas personas dicen saber poco sobre Obama y sienten cierta desafección ante un candidato que les está pareciendo cada vez más lejano. “Las concentraciones son tan luminiscentes que pueden llegar a definirlo”, dijo David Axelrod, estratega jefe del equipo de Obama. “En una extraña forma estar entre 20000 personas, es estar aislado”.

En efecto su vocera, Jennifer Psaki confirmó la nueva estrategia al anunciar a la prensa: “La gente sabe de él que derrotó a Hillary Clinton y que fue el joven senador que dio un discurso en la Convención Demócrata (2004)” Por eso los próximos meses la campaña tendrá como tema la economía y buscará que Obama “visite a las personas en sus lugares de trabajo, pasando tiempo con los trabajadores en grupos más pequeños”.

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