Voto judío: 78% votó Obama

Dedo judio votando por Obama
Dedo judío votando por Obama

Abrumador fue el voto judío por el candidato Barack Obama en la reciente elección para presidente de los EE.UU. El resultado supero todas las exceptativas y encuestas previas, que anunciaban un menor distancia con el republicano John McCain en razón de la posible preocupación del votante judío acerca de la postura del demócrata sobre Oriente Medio y otras cuestiones.


Obama recogió el 78 por ciento del voto judío en comparación con el 21% de McCain. Este número es dos puntos superior de lo que el ex candidato demócrata John Kerry recibió el 2004 y similar al porcentaje que Al Gore y Bill Clinton obtuviesen en las elecciones anteriores.
Los números revelan que los analistas que pronosticaron dificultades para el candidato demócrata erraron y que las dudas respecto a la política exterior de Obama no se materializaron el día de la elección. Las cifras sólo son superadas por las del año 2004, cuándo Joe Lieberman, un reconocido senador democrata judío ortodoxo acompañó en el ticket a Al Gore como vice presidente.
Lo cierto es que, en los estados clave y a lo largo de la toda la campaña, Obama tuvo una permanente y amplia labor de divulgación hacia el público judío, como fue el caso de La Florida y la genial campaña “The Great Schlep” que presenta la comediante Sarah Silverman.
En el campo demócrata hubo judíos que expresaron su escepticismo o preocupación acerca de Obama y su curriculum. Preocupaciones que fueron compensadas por el ticket republicano, es decir, en razón del candidato a vicepresidente, Sara Palin. Los portavoces de los grupos judíos de apoyo al candiato MacCain sólo han declarado con la idea que el apoyo judío al campo democrata “sólo le hace a nuestra comunidad un flaco favor”

el juego de la “geografía judía”

The Jewish Childrens Museum, Brooklyn, Nu Yorker.
The Jewish Children's Museum, Brooklyn, Nu Yorker.

Alguna vez, todos hemos jugado el juego de la “geografía judía” -usted sabe- el típico interrogatorio a quien sólo ha conocido recién con el fin de descubrir las conexiones judías comunes, de amistad, familiares o incluso biográficas. Es que el horizonte judío permite la posibilidad de practicar tan curiosa costumbre. Claro que en algunas ocasiones, producto del entusiasmo nos puede dejar luego con la sensación de “meter la pata”. Pero en general se aprecia un gusto en trazar nuestras experiencias, en delinear una especie de topografía judía de interconexión, sobre los orígenes y las historias de una lejana mishpajá (familia) centroeuropea o mediterránea.

De alguna manera siento una sensación de profunda satisfacción cuando descubro un inesperado vínculo con un extraño. A mi juicio no se debe despreciar tal sentimiento de comunión. Se le debe mirar como una suerte de don no divino, aunque tenga un efecto casi mágico de comunión con el denso tejido del tapiz de la vida judía -o al menos- con esa persona o lugar que contribuye a tejer ese tapiz.

Conozco a una fotógrafa, también escritora que se dedica a estudiar este fenómeno; ella es Ruth Gruber Lleva casi 20 años observando la evolución cultural judía contemporánea. Ruth acuñó el término “Virtualmente judío” para describir la forma en que el llamado “espacio judío” en Europa es a menudo ocupado por no-judíos como explica en su libro Herencia Judía: Una Guía de Europa oriental, (2007).

Pero es el reciente “Topografías judías: Visiones de espacio, tradiciones de lugar” (Editorial Ashgate, 2008) quien me ha dado un espaldarazo en mi visión del juego de la “geografía judía” y del “habitar heideggeriano” que conociera gracias al arquitecto Aron Rozenbaum. Se trata de una colección de ensayos de una veintena de académicos internacionales que participaron de una investigación de seis años de la Universidad de Potsdam, Alemania.

Ellos proponen un nuevo campo de estudio: Makom, o “lugar” en hebreo, a cualquier proyecto destinado a estudiar la importancia del espacio y el lugar en la vida judía y la cultura. Se trata del mismo espacio la historiadora parisina diana Pito denomina simplemente “espacio judío”. Término que acuñó en el decenio de 1990 para describir el lugar que ocupan o habitan los judíos, en la propia cultura judía y asimismo el lugar de los judíos dentro de la memoria principal de la sociedad europea, independiente del tamaño o actividad de la población judía local. Ideas todas que desarrollamos hace unos tres años atrás con Franscesca Bucci (licenciada en arte), Valeria Navarro (historiadora) y Mauricio Tassara (estudiante rabinato) con ocasión de la posibilidad de venta y demolición de la sinagoga de la Comunidad Israelita de Santiago, situada en una céntrica calle santiaguina; como también el lugar que tiene en la vida no judía otra sinagoga, el Bikur Joilim, parte de la identidad de los actuales vecinos de un viejo barrio de inmigrantes de la capital donde se emplaza.

Conferencia de Czernowitz: 100 años después

Este mes de agosto marcó el aniversario 100 de la famosa Conferencia de Chernowitz de 1908. Fue un momento genial; Los grandes idischístas de esa época se reunieron en Austria para discutir una amplia gama de temas del horizonte ídischkeit y para proclamar que: “El ídisch es una lengua nacional del pueblo judío.” Este hito declarativo ayudó a allanar el camino para que el ídisch floreciera como lenguaje de la literatura, la poesía, el intelectualismo y el mundo académico.


2004) de Volker Koepp que evoca aspectos de la antigua y nueva Czernowitz, bajo una nueva luz positiva.
Fotograma de Dieses Jahr in Czernowitz (El Año que viene en Czernowitz) película documental (Berlinale:2004) de Volker Koepp que evoca aspectos de la antigua y nueva Czernowitz, bajo una nueva luz positiva.

A propósito de ese tipo de reuniones en octubre próximo (24-27) se realizará en el barrio de La Jolla (San Diego, California) la, Duodécima Conferencia Anual de la IAYC (Asociación Internacional de Clubes Ídisch). El tema central será, por supuesto, la conmemoración del 100 aniversario de Chernowitz.


Asimismo, en la lista de eventos recién pasados se debe agregar el Far Yugnt/For Youth, The Annual Commemoration of Soviet Yiddish Writers que realizó el domingo 10, el conocido Workmen’s Circle en su sede de calle 1525 St., Robertson Blvd. Precisamente hoy, miércoles 03 de septiembre, nos recordaba a Valeria y a mi, el escritor Miguel Saidel Weinstein aquel episodio que lo hizo disputar con sus amigos y cofrades comunistas de la Sociedad de Escritores de Chile:

Cincuenta y seis años atrás, el 12 de agosto de 1952, el régimen soviético de José Stalin ejecutó a catorce destacados escritores ídisch y funcionarios comunitarios judíos en un intento de acabar con la cultura judía. Por eso este año “El Círculo”

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Koszmar, la pesadilla de polacos, chilenos y argentinos.

Mary Koszmary (La pesadilla de María) es una ucronía audiovisual de la artista Yael Bartana. Filmado en Varsovia está rodada en un plano único y dura sólo algunos minutos, pero la potencia de su imagen y guión dan cuenta de una nueva vía de examinar -sencilla y brutal a la vez- la contemporaneidad judía, la europea y más allá.

Jorge Zeballos Stepankowsky.

“¡Judíos, compatriotas… Vuelvan a Polonia, su país!” Exclama con sinceridad ‘el líder’ a una audiencia silente. Si eres judío o conoces la historia del judaísmo polaco te parecerá una afirmación extravagante. Es que el cortometraje Mary Koszmary (pesadilla, en polaco) dirigida por Yael Bartana, una israelí egresada de la Escuela Belzalel, arrebata los sentidos.

El guión es de los polacos Kinga Dunin y Slawomir Sierakowski, quien además personifica al líder. La trama se inicia con los primeros sones del himno nacional de Polonia. De pie sobre el pasto, a contrapicado un hombre joven -‘el líder’- declama la solución para la pesadillas que atacan su nación. En español suena como si se tratara de ‘La pesadilla de María’ (por extensión Polonia). Está vestido como tecnoburocrata, corbata roja, chaqueta de cuero, lentes. La alocución posee el rigor estético del realismo socialista pero lo que conmueve es la audiencia; se trata de unos invisibles “presentes-ausentes”. El líder habla desde el centro de un enorme y vacío estadio, árboles jóvenes y susurrantes que han crecido en las derruidas graderías, parecen mecerse no por el viento sino por sus palabras. El escenario es real. Se trata del hoy abandonado Stadionu Dziesieciolecia de Varsovia, construido en 1954 con los escombros del alzamiento de 1944. Es un complejo y polivalente símbolo del reciente pasado comunista. No hay duda que la secuencia tiene como marco la disputa local sobre que hacer con del patrimonio polaco, siempre entre la demolición y la rehabilitación, el olvido y la anamnesis. El líder exclama:

“Zydzi! Rodaków! Ludzie! Luuuudzie!

Wróc do Polska, do swojego kraju! “

“¡Judíos! ¡Compatriotas! ¡Gente! ¡Geeeente!

¡Volved a Polonia, tu país!”.

Simplemente te eriza los pelos. La israelí Bartana propone jugar a una versión diferente de la historia, la fantasía de una historia distinta, la ucronía. Curioso, análogo a la novela ucrónica de Michel Chabón El sindicato de policía Yiddish (2007), la puesta en escena, el discurso son muy realistas, pero las imágenes y las palabras llegan a los oídos como fantasmagoría pura.

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El Klezmer en la República Democrática Alemana (DDR)

En condiciones difíciles y siempre bajo sospecha, el klezmer y su base el yiddishkeit, logró sobrevivir e incluso prosperar bajo la atenta mirada de la stasi, el omnipresente servicio de inteligencia de la RDA. Cuándo cayó el muro de Berlín, los reunificados alemanes se volcaron a esta música que se cultivaba en Nueva York y Londres pero que de modo irrefutable les hablaba de sus propias raíces en el Este.

El contexto sociopolítico: la República Democrática Alemana

Después de la derrota alemana en 1945, la Unión Soviética ocupó las zonas del país menos industrializadas. Los grandes núcleos urbanos quedaron para Occidente. El 7 de Octubre 1949 se funda la RDA como respuesta a la fundación de RFA pocos meses antes. Aislada de Occidente y con el Ejército Rojo en el país, la RDA no tuvo otra opción que ser un estado satélite soviético. Pero no fue un estado cualquiera, desarrolló una potente y peculiar cultura en medio de un sistema ominoso. Ese país ya no existe, pero Occidente vive hoy una suerte de nostalgia, Ostalgie, por un mundo que conoció sólo desde la perspectiva del prejuicio y que hoy se re-visita.

La ardua vivencia judía en la Alemania comunista

La actividad demográfica judía en la RDA podría decirse que fue de un constante despoblamiento. Los escasos judíos que sobrevivieron la Shoah, pronto fueron impactadas por la división de Alemania y la construcción del Muro. Pero fue El Proceso Slansky (Praga, 1952), donde resultaron ejecutados doce dirigentes del Partido Comunista Checoslovaco inocentes, y que tuvo caracteres paranoicos (once eran judíos), demostraron a los judíos alemanes que lo mismo podría suceder en la República Democrática Alemana y no le importaría a nadie. Después de la Guerra de los Seis Días (1967) vino una respuesta antisemita por parte de la nomenklatura del SED (Die Sozialistsche Einheitspartei Deutschlands), el partido único de la RDA, que significó la huida de buena parte de los ciudadanos judíos del país. En el mismo sentido, ¡Que decir! del impacto y desamparo de los judíos del Este cuándo corrió la noticia de la revocación de la ciudadanía y expulsión de los judíos polacos en 1968. se trató de un proceso injurioso que incluyó -incluso- a comunistas que eran parte del apparatchik, a héroes de la talla de Leopold Trepper, voluntario en las Brigadas Internacionales en la España republicana y luego “Grand Chef”, líder de la red antinazi clandestina más grande de la Segunda Guerra conocida como La Orquesta Roja, o filósofos de renombre como

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Judíos internacionales: por su libertad y la nuestra.

Ningún capitulo de la historia española seduce y emociona más que la presencia de las Brigadas Internacionales en España. Tuvo que pasar más de 50 años y el fin de la Guerra Fría para dar cuenta de uno de sus componentes más peculiares: La enorme cantidad de judíos entre sus filas. Esta reseña da cuenta de sus vidas a modo de adeudado homenaje.

Algunos historiadores escriben que la Segunda Guerra Mundial no comenzó en septiembre de 1939. Dicen que está principió en 1936, cuándo las potencias se enfrentan en la Guerra Civil española. España, en ese tiempo con una población de 28 millones de habitantes, se convirtió en un sangriento campo de las fuerzas en conflicto. En los 30’s algunos pensaron que se trataba de un conflicto interno, otros lo vieron como el espacio donde se libraría la última batalla de la libertad frente al totalitarismo fascista. Muchos de quienes así lo vieron fueron judíos de todos los rincones del mundo, y su participación resultó ser increíblemente extensa. Me permito reseñar esta historia.

Yo estaba en el colegio en 1987 y vivía en una pequeña ciudad de provincia al interior de la Región de Valparaíso. Me consta que la pequeña comunidad judía local, tanto en su agenda pública como en las conversaciones informales ignoraba el vital papel que los judíos habían desempeñado en los acontecimientos españoles, podría ser extraño porque la impronta dejada por los refugiados republicanos rescatados por Pablo Neruda en 1941 siempre fue conocida en la zona. Bueno, huelga decir, que eran los tiempos de Pinochet. Y en Quilpué eso se traducía en

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pensamiento judío europeo moderno: Cohen y Levinas y más allá

Hacer investigación sobre el pensamiento judío europeo del siglo XX es siempre un espacio fascinante. A diferencia de otras líneas en la historia de las ideas, examinar la reflexión judeo-europea significa reconocer la conjugación de tres campos: La filosofía europea; la moderna experiencia judía y la conexión de ambas en contextos europeos, como el francés o alemán o, en contextos ultra continentales como América del Norte, Israel o América Latina.

torah europea

Una investigación relevante

Dentro y fuera del campo de los estudios judíos, se aprecia cada vez más interés en el diseño textual de las tradiciones judías, en las biografías de sus intelectuales, como asimismo de los movimientos religiosos, éticos y políticos que le han dado vida. Al mismo tiempo, los estudios judíos reconocen hoy el valor de examinar los fenómenos intelectuales judíos dentro de su contexto nacional o culturale, como por ejemplo, insertando la investigación como parte de la fenomenología de Edmund Husserl, la radical hermenéutica de Martin Heidegger o alguna perspectiva estructuralista. Este reconocimiento mutuo de poner en relieve la búsqueda de una perspectiva judía contemporánea en política y ética, se ejecuta mediante la presentación de revisiones críticas de los textos de los principales pensadores judíos continentales. Se entiende que el estudio de estos pensadores tradicionales y modernos ayuda a explorar el enlace actual entre la reflexión sobre la moralidad social y la practica de la experiencia política.

Si tuviésemos que identificar sobre que columnas se sostiene este edificio que es le pensamiento judío europeo contemporáneo, hay consenso entre la numerosa y entusiasta pléyade de investigadores, que las cuestiones exploradas por Emmanuel Levinas y Hermann Cohen sobre filosofía y ética, pueden ser consideradas las más principales y veneras. Y es que para un siglo que se pronostica de gran movilidad migratoria y con nuevas asimetrías, Cohen, hijo de la emancipación judía, heredero de la haskalá y la Alemania Guillermina, es de particular interés. Entre otras cosas, es clave su idea sobre el “amor de vecino” (Ahavat ha Re’a). Se trata de un viejo hebraísmo que fue expuesto por primera vez

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La extraordinaria historia del amor entre una judía y una “aria” en Berlín 1943

Este mes, Varsovia disfruta de 11 días de feria del libro judío. El ciclo se inicia con la presentación Aimée y Jaguar, la increíble historia de amor de dos mujeres que se enfrentaron a la intolerancia nazi. La Feria es una ocasión más para mostrar al publico judío latinoamericano que la frase típica: “Polonia sólo es un cementerio” es una afirmación errónea, pues la kehilá polaca está viva y es capaz de tratar temas espinosos, definitivamente mucho más que nosotros sus pares andinos.

La Feria se inauguró este jueves 15 de mayo con la presentación de la versión polaca del libro Aimée & Jaguar Historia de amor, Berlín 1943, de la periodista Erica Fischer. La autora, que está vinculada desde los años 70’s con el movimiento feminista austriaco, tiene publicados más de 11 libros sobre genero y judaísmo. Aimée & Jaguar (1994) es su libro más conocido y está basado en las largas conversaciones que mantuvo con Lilly Wust, la protagonista de una historia extraordinaria: el amor lésbico entre ella y Felice Schragenheim, una judía-alemana. La historia fue documentalizada a través de testimonios, fotografías, y montaje histórico en 1996 con Love Story: Berlin 1942 y llevada al cine en 1999.

La presentación estará a cargo de Bożena Umińska-Keffla, poetisa, publicista y activista social polaca. Especialista en estudios de genero, Umińska-Keffla ha publicado una serie de estudios sobre retratos de mujeres judías en la literatura polaca como asimismo una colección de textos críticos: Kroniki obsesyjne 2000-2006 (Crónicas obsesivas).

La historia real de Felice Schragenheim y Elisabeth “Lilly” Wust.

Felice era una joven judía y lesbiana, que en vano intentó escapar de Alemania antes de la guerra. En 1941 su hermano y su abuela fueron deportados y muertos. Ella logró sobrevivir trabajando bajo un falso nombre (Felice Schrader) para un periódico nacionalsocialista. En las noches colaboraba con el movimiento de resistencia pasándoles información. De carácter jovial y extrovertido, mantuvo siempre una actitud positiva y liberada pese a vivir al filo de la navaja ante la posibilidad de ser descubierta por las autoridades, como finalmente ocurrió.

Por su parte, Lilly era todo lo contrario, una mujer “aria” llena de prejuicios hacia lo judío, casada con Günther Wüst, un oficial de la Wehrmacht destinado al frente ruso. A los 29 años era madre de cuatro hijos y por eso había recibido la condecoración nazi a la maternidad. Mientras su marido combatía, ella se entretenía con diferentes amantes masculinos, principalmente miembros del partido nazi, y jamás se había planteado relacionarse con mujeres.

Hasta que conoció a Felice durante un concierto, o mejor dicho Felice la conoció a ella (a través de su amiga Ilse, amante ocasional de Felice y niñera de los hijos de Lilly). Todo dentro de la tensa atmósfera de un Berlín que en 1943 vivía al borde del caos ante los continuos bombardeos de la aviación aliada.

Felice y Lilly, se enamoraron perdidamente. Cuándo Lilly supo de la crítica situación de Felice, tuvo que recomponer todas sus creencias. Todo ello lo conocemos gracias a las anotaciones de su diario personal y la epistolaria entre ambas. Ahí se relata como la típica mujer alemana que había conocido sólo a un marido riguroso y las caricias furtivas de algunos amantes, pierde la cabeza ante el empuje de este amor. Y cuando Felice le revela que es judía, el amor es ya lo más fuerte en su corazón. Tanto, que describe a Felice como su “primer ser”. “Con los hombres nunca había funcionado la cosa. Me sentía explotada e inferior. Felice me liberó. De golpe, ella sabía quién era”.

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