Música en el exilio: compositores judeopolacos

El http://www.jewishmuseum.org.pl (Museo de historia de los judios polacos) realizará esta semana un evento extraordinario, el concierto del ARC Ensemble (Toronto), “Música en el Exilio”,  este miércoles 03 de septiembre, a las 19,00 en el estudio W. Lutoslawski de la Polskiego Radia en Varsovia.

Mieczyslaw Weinberg. Moisei (Moishei) Samuilovich Vainberg

ARC Ensemble, es un conjunto de música de cámara canadiense compuesto por un grupo de artistas del Conservatorio Real de Música de Toronto. El propósito de los autores del proyecto ‘Música en el exilio’ es presentar la mejor música clásica de aquellos compositores judíos polacos cuya labor fue realizada durante la Segunda Guerra Mundial, en el exilio.

 

Esta vez, los artistas de Canadá descubrirán al público polaco la aún poco conocida música de cámara de sus compatriotas Mieczyslaw Weinberg, Alexander Tansman y Szymon Laks.

Mieczyslaw Weinberg (Moishei Vainberg) (1919-1996) es uno de los más grandes compositores del siglo 20. Hasta hace poco era desconocido y olvidado, y hasta el día de hoy sigue siendo visto a la sombra de su gran amigo Shostakovich. El sitio Classical.net a reseñado sobre él ” […] Weinberg es el tercer gran compositor soviético, junto con Prokofiev y Shostakovich.” Su muerte en Moscú el 26 de febrero de 1996, a la edad de 76  años, puso fin a una vida que distó mucho de ser fácil, pero que fue sufragada con la fortaleza que da su música: tenacidad y fortaleza.

Szymon Laks (1901, Varsovia – 1983, París) violinista, director y compositor, estudió matemáticas durante dos años en la Universidad de Vilna antes de entrar en el Conservatorio de Varsovia, donde se convirtió en estudiante del pianista Roman Statkowski, Henryk Melcer y Piotr Rytel (1921-24). En 1926 se trasladó a París para estudiar con Pierre Vidal (composición) y Henry Rabaud en el Conservatorio de París. Detenido por los alemanes en 1941, pasó tres años en los campos de concentración de Auschwitz y Dachau. Szymon Laks sobrevivió a la inhumanidad de los campos de concentración nazis y esa experiencia la excribió en un conmovedor e ingenioso libro de memorias, La musique d’un autre monde, publicado en 1948 en París y posteriormente en inglés por Northeastern University Press recien en ss, 1989.

Sería la música, literalmente, lo que salvó a Laks; como miembro de la orquesta del lager (violinista, director y arreglador), fue eximido de la odisea diaria del trabajo físico que causó la muerte de tantos a su alrededor. Al mismo tiempo, Laks fue testigo de la Shoá y experimentó de primera mano la irrelevancia del arte en medio de la destrucción total de todos los valores humanos, como ocurrió en los campamentos. La destrucción afecta su música y una gran cantidad de sus manuscritos se perdieron durante la guerra. En 1945 regresó a París, y promocionó la música en los círculos de emigrados polacos. Las composiciones de Laks pueden describirse como neo-clásicas; dejó varios cuartetos de cuerdas, suites sinfónicas, así como muchas obras de cámara y canciones.

Alexandre Tansman (1897, Łódź -1986, París) fue un prolífico compositor y virtuoso pianista. Pasó sus primeros años en su país natal, Polonia, pero vivió en Francia durante la mayor parte de su vida. Su música es fundamentalmente neoclásica, basándose en su patrimonio polaco y judío, así como sus influencias musicales francesas. En lo personal lo conozco por su opera comica Shabetai Zvi o el falso profeta, una mezcla curiosa entre clasisismo y avant garde.

Koszmar, la pesadilla de polacos, chilenos y argentinos.

Mary Koszmary (La pesadilla de María) es una ucronía audiovisual de la artista Yael Bartana. Filmado en Varsovia está rodada en un plano único y dura sólo algunos minutos, pero la potencia de su imagen y guión dan cuenta de una nueva vía de examinar -sencilla y brutal a la vez- la contemporaneidad judía, la europea y más allá.

Jorge Zeballos Stepankowsky.

“¡Judíos, compatriotas… Vuelvan a Polonia, su país!” Exclama con sinceridad ‘el líder’ a una audiencia silente. Si eres judío o conoces la historia del judaísmo polaco te parecerá una afirmación extravagante. Es que el cortometraje Mary Koszmary (pesadilla, en polaco) dirigida por Yael Bartana, una israelí egresada de la Escuela Belzalel, arrebata los sentidos.

El guión es de los polacos Kinga Dunin y Slawomir Sierakowski, quien además personifica al líder. La trama se inicia con los primeros sones del himno nacional de Polonia. De pie sobre el pasto, a contrapicado un hombre joven -‘el líder’- declama la solución para la pesadillas que atacan su nación. En español suena como si se tratara de ‘La pesadilla de María’ (por extensión Polonia). Está vestido como tecnoburocrata, corbata roja, chaqueta de cuero, lentes. La alocución posee el rigor estético del realismo socialista pero lo que conmueve es la audiencia; se trata de unos invisibles “presentes-ausentes”. El líder habla desde el centro de un enorme y vacío estadio, árboles jóvenes y susurrantes que han crecido en las derruidas graderías, parecen mecerse no por el viento sino por sus palabras. El escenario es real. Se trata del hoy abandonado Stadionu Dziesieciolecia de Varsovia, construido en 1954 con los escombros del alzamiento de 1944. Es un complejo y polivalente símbolo del reciente pasado comunista. No hay duda que la secuencia tiene como marco la disputa local sobre que hacer con del patrimonio polaco, siempre entre la demolición y la rehabilitación, el olvido y la anamnesis. El líder exclama:

“Zydzi! Rodaków! Ludzie! Luuuudzie!

Wróc do Polska, do swojego kraju! “

“¡Judíos! ¡Compatriotas! ¡Gente! ¡Geeeente!

¡Volved a Polonia, tu país!”.

Simplemente te eriza los pelos. La israelí Bartana propone jugar a una versión diferente de la historia, la fantasía de una historia distinta, la ucronía. Curioso, análogo a la novela ucrónica de Michel Chabón El sindicato de policía Yiddish (2007), la puesta en escena, el discurso son muy realistas, pero las imágenes y las palabras llegan a los oídos como fantasmagoría pura.

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