Gadhaffi enfrenta su desafío más serio en 42 años

 
Esta revolución ciudadana inicia un nuevo ciclo político en Arabia

Debo decirlo, respecto a la cobertura de prensa sobre Libia, en esta ocasión estoy en desacuerdo con mi amigo Gunther Seelman. Antes de ayer el distinguido dirigente socialista judío me exponía como la agencia noticiosa TeleSur ha cubierto de modo ecuánime los eventos libios.

Decidí revisar, y me formé una implacable opinión: TeleSur, de modo  vergonzoso incumple con la misión periodística de informar. Se comporta como una agencia de relaciones públicas, y peor, ha sido sobrepasada por la realidad. Según TeleSur hoy viernes 25, Trípoli recupera la normalidad luego del discurso público del jerarca durante una manifestaciones pública a favor de Gadhaffi, y la oposición controla sólo las ciudades del Este del país. Pero es cosa de pegarse una vuelta por Lybia al Youm, la vía de comunicaciones de la oposición libia para darse cuenta que la noticia no dice relación con lo táctico sino con que la opinión pública del país petrolero ya degradó a Gadhaffi y su familia.

 La insurrección de las tribus o el colapso interno

En primer lugar Lybia al Youm informa ahora sobre la actitud de las tribus. La mayoría de ellas se ha pasado a la oposición. Falta eso sí una importante, la tribu Qadhadhfa, pero es obvio que así sea, lucha por su supervivencia ya que se trata de la hamule de Mu’ammar al-Gadhaffi. Los últimos días han roto con el régimen los Hawara, Azwaid, Aharabi, los Alawanin de la zona de Qasr, la antigua ciudad romana y bizantina, todas vinculadas al clan Sa’adi que gobernó el país en el pasado. Las tribus se refieren a Gadhaffi como “el tirano”. Otras tribus, que son transnacionales, como los Alguenachat, Ashibat, Alkamilat, Asamelos, Sarahneh y Moaabdah residentes de la frontera libio-egipcia llaman a defender la revuelta, y prestar auxilio a los desplazados que circulan ahora hacia la ciudad egipcia de Alejandría. Todas apelan en acudir en la “protección de los descendientes del héroe Omar Mukhtar”, profesor religioso de profesión, guerrillero por obligación, y quien es considerado como el padre de la independencia. Poco conocido fuera de Libia, Mukhtar (1862-1931) o ‘el León del desierto’, a partir del año 1912 organizó y sostuvo durante casi veinte años la resistencia de las tribus libias a la invasión italiana. Herido en una batalla, los italianos de Mussolini le capturaron y lo colgaron.

Pero no es todo, Lybia al Youm también busca neutralizar las gestiones del régimen. Por ejemplo advierte que en la ciudad de Alzentan, luego de disturbios e incendios, Gadhaffi negocia en estos momentos con la tribu hegemónica su fidelidad por 250 mil dinares (unos US$203 mil) por cada jefe familiar de la tribu.

 Los ejes de la revuelta, entre Dios y las garantías constitucionales.

Tampoco informa TeleSur sobre el mensaje del Fathi Khalifa Agoub, influyente escritor religioso e sheikh libio, y cuyo tenor permite formarse una idea franca del estilo de la actual revuelta. Dice Agoub:

“Gracias a Dios nos hemos dado cuenta que el tirano Gadhaffi y su camarilla traidora libran una guerra contra el pueblo pero esa guerra está pérdida, en todo sentido de la palabra…”

Luego propone los ejes que deberían guiar los próximos pasos de la revolución. Transcribo el extracto para que se distingan los componentes particulares y universales del movimiento opositor:

Primer eje de la Fe y la Moralidad:… Asistencia del deber de leer el Corán… realizar Tawbah (arrepentimiento)” que literalmente significa ‘volver’ y que ocupa el mismo espacio teórico que la teshuvá judía. Prosigue Aboub con “la exigencia del ayuno”, no cualquiera sino el islámico, es decir; teniendo presente la intención en la mente y en el corazón y,  “realizar buenas obras”.

Segundo eje de los Derechos Humanos y la legalidad:… El Sheik apuesta por posicionar a Gadhaffi como un tirano internacional, “él, su familia y la camarilla que le sigue”.

Tercer eje de la Ayuda: “Los libios deben recolectar y recoger alimentos y medicinas (…) y ponerlas a disposición de los manifestantes”.

Cuarto eje, de los Medios de Comunicación: Que tiene como objetivo primario “la necesidad de crear salas de operaciones para concertar y vincular las manifestaciones tribales dispersas en las localidades”, pero también: “Tratar de poner el énfasis en el enfoque en la fuerza de la cohesión nacional y reducir al mínimo el enfoque de una lucha bajo el sistema tribal”.

Fathi Algoub finaliza poniendo relieve en la necesidad de ir pensando el tipo de “discurso misionero post-Gadhaffi sobre el estado civil, las instituciones del Estado y los sueños de los libios de librarse de la corrupción, la tiranía y la esclavitud”. Fathi Alcub remata citando una frase que seguramente enciende corazones creyentes: “Dios no cambia la condición de un pueblo mientras éste no cambia por sí mismo”.

Tampoco de la Declaración de los jóvenes intelectuales y académicos (coránicos) tribales de la ciudad de Alosabap “Nosotros, los jóvenes (…) [teniendo] piedad de los espíritus puros y los mártires de la revolución del 17 de febrero por quienes damos eternas y sinceras oraciones por perdón y misericordia (…) Felicitamos y compartimos a nuestro pueblo [e invitamos] a adherirse de modo total a la revolución que será bendecida por Dios Todopoderoso como un escudo sólido.

Por eso, hacemos un llamado a nuestro pueblo y nuestros hermanos en las fuerzas armadas para tomar el sesgo de su propio pueblo ante la necesidad de apoyar a sus hermanos en la ciudad de Trípoli y poner un rápido fin al derramamiento de sangre y eliminar este régimen corrupto”.

El decoloramiento del ‘Libro Verde’ y el inicio de una nueva época.

Es que mirar los sucesos de Libia bajo el marco de marxista o liberal latinoamericano, comprando la democracia directa del jamahiriyah (Estado de las masas, o la visión idiosincrática expuesta en el Libro Verde de 1975), no sólo es torpe sino inservible para prever el futuro. Lo que se viene no será como en Egipto. Para empezar ya hay una lucha armada por el control de Trípoli. Y el futuro político es sombrío pues las únicas estructuras que el régimen de Gadhaffi, fuera de la formalidad de la democracia popular directa, toleró vienen de la base tribal libia y como parte del oficialista Movimiento de Comités Revolucionarios. Vinculados con el régimen mediante la afiliación personal y sostenidos por disciplina y el amedrentamiento de la población a través de la “justicia revolucionaria”.

Aparte de eso, sólo la familia del coronel y el Rijal al-Khima (los “hombres de la tienda”) los viejos camaradas revolucionarios de la Unión de Oficiales Libres que en 1969 derrocaron la monarquía de la tribu Sanussi y los Sa’adi bajo la consigna de “Libertad, socialismo y unidad” son los que detentaban toma de decisiones en nivel estatal. Ahora parece que el asunto acabó y necesariamente se tendrá que abrir a nuevos ciudadanos la participación de los beneficios de este estado petrolero.

2 comentarios en “Gadhaffi enfrenta su desafío más serio en 42 años

  1. Akram al-Warfalli uno de los voceros de la tribu Warfallah, que cuenta con un millón de miembros o el 17 por ciento de la población de Libia, ha anunciado vía Al Jazeera su apoyo a la revolución. Dijo un frase que expresa esa forma tan propia delmundo árabe de enteder/hacer política:
    “”We tell the brother (Gaddafi), well he’s no longer a brother, we tell him to leave the country.”
    Después deesto es cosa de tiempo. ¿Que cosa vendrá después? No lo sé pero imagino que los paises europeos se verán presionados a intervenir para mantener la producción y distribución de petroleo.

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