Olmert: La retirada como última salida

Cualquiera puede darse cuenta que el anuncio del primer ministro de Israel de dejar su puesto en Septiembre es señal del actual estado de disolución de la política israelí. Acosada por multiples presiones, pletora en despesperanza aprendida, falta de narraciones que convocen e incluyan, este debe ser con seguridad uno de los momentos más magros y debiles de la pequeña sociedad israelí. Mientras, la lucha por su sucesor ya ha empezado.

Olmert sobre un cartel que dice Bienvenidos a Sderot
Olmert sobre un cartel que dice "Bienvenidos a Sderot"

En Israel la degradada imagen de Ehud Olmert y la consternación de la sociedad israelí tras el fracaso político de la guerra en el Líbano se refleja con claridad por un cambio de orientación hacia formulas de solución más torpes. En los foros de opinión se escuchan con claridad eslóganes facilístas de parte de las voces del nacionalismo religioso -salvo personas como la canciller Tzipi Livni- y que buscan una suerte de inútil rechazo a entablar lineas de negociación que restauren a Israel como parte activa en la negociación regional.

Es que más allá del caso Olmert y otros análogos, el descrédito de la clase dominante en la opinión pública israelí sigue siendo un elemento decisivo. La sociedad israelí que apreció con rabia como el verano pasado se uso y abuso del conflicto con el Líbano para alcanzar sus objetivos políticos. Esto se tradujo en una profunda crisis de confianza. Más aún, hoy en día, el entorno turbulento del barrio Israel-Palestina, Líbano, Irán y el empate del “amigo americano” en Irak, parece más aterrador que nunca. El Primer Ministro Ehud Olmert y su gobierno tienen una imagen de impotencia ante el frente externo y el interno y -más que eso- de corrupción. La desorientación está presente en todas las conversaciones y lugares. Frente a este panorama muchos añoran los tiempos del líder fuerte. La efigie de Ariel Sharon comparece en la retina de muchos. Sin analizar con mayor cuidado sus años como premier los israelies de hoy sólo recuerdan que en medio de la violencia de los atentados suicidas Arik fue capaz de entregar a su pueblo la sensación que sabía cómo y dónde llevarles. Algunos le llaman ya la “sharonostalgie”, y esta sensación genera dos fenómenos: la búsqueda de un nuevo “hombre providencial”, y una creciente mentalidad de “cada quien se rasca con sus propias uñas.”

Al mismo tiempo la lucha por el sucesor del Primer Ministro israelí Olmert a comenzado. La ministra de Relaciones Exteriores Livni tiene las mejores perspectivas, pero no se quedan muy atrás el líder de la oposición el carismático Netanyahu. Algunos analistas creen que el actual ministro de transportes, Shaul Mofaz tiene también chance.
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De todos ellos el más interesante es Benjamin Netanyahu, líder de la oposición en la Knesset israelí. El ex premier se ha mantenido durante mucho tiempo “al agüaite” en espera de las condiciones que le hagan retornar al gran escenario. El jueves pasado por la mañana el tomó esa ooportunidad pidiendo como líder de la oposición nuevas elecciones.

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