Judíos internacionales: por su libertad y la nuestra.

Ningún capitulo de la historia española seduce y emociona más que la presencia de las Brigadas Internacionales en España. Tuvo que pasar más de 50 años y el fin de la Guerra Fría para dar cuenta de uno de sus componentes más peculiares: La enorme cantidad de judíos entre sus filas. Esta reseña da cuenta de sus vidas a modo de adeudado homenaje.

Algunos historiadores escriben que la Segunda Guerra Mundial no comenzó en septiembre de 1939. Dicen que está principió en 1936, cuándo las potencias se enfrentan en la Guerra Civil española. España, en ese tiempo con una población de 28 millones de habitantes, se convirtió en un sangriento campo de las fuerzas en conflicto. En los 30’s algunos pensaron que se trataba de un conflicto interno, otros lo vieron como el espacio donde se libraría la última batalla de la libertad frente al totalitarismo fascista. Muchos de quienes así lo vieron fueron judíos de todos los rincones del mundo, y su participación resultó ser increíblemente extensa. Me permito reseñar esta historia.

Yo estaba en el colegio en 1987 y vivía en una pequeña ciudad de provincia al interior de la Región de Valparaíso. Me consta que la pequeña comunidad judía local, tanto en su agenda pública como en las conversaciones informales ignoraba el vital papel que los judíos habían desempeñado en los acontecimientos españoles, podría ser extraño porque la impronta dejada por los refugiados republicanos rescatados por Pablo Neruda en 1941 siempre fue conocida en la zona. Bueno, huelga decir, que eran los tiempos de Pinochet. Y en Quilpué eso se traducía en un alcalde designado, escolares enganchados en colegiales bandas de guerra, criminalización social de las manifestaciones opositoras que ocurrían de tanto en tanto y sin aviso, siempre ante el silencio ominoso y tembloroso de los transeúntes que acertaban pasar, etc.

Es el Quilpué dónde, España en el Corazón de Neruda, circulaba como un folleto impreso en hojas papel roneo y en algunas casas simplemente la vieja edición de editorial Losada se ponía con su lomo hacía la pared. Es verdad yo lo vi, y me parecía normal. Era el mismo Quilpué dónde la participación juvenil organizada pasaba a través de verticales estamentos gubernamentales como la Secretaría Nacional de la Juventud, cuyos folletos escamoteábamos convirtiendo a punta de lápiz tinta, la “ce” de nacional en una “zeta” de nazi-onal y que luego muertos de la risa, distribuíamos casa por casa, revelando nuestra ruta del colegio al barrio dónde vivía con mis insurreccionales amigos, mientras discutíamos si contactar o no a las Juventudes Comunistas para prestar nuestros servicios de eximios propagandistas. Todo eso con una candidez que ahora me causa gracia.

Mientras, mi mundo judío se reducía a admirar los logros de un idealizado Israel y devorar las novelas de León Uris o cualquiera otra que llegara a mis manos, el mundo real seguía su marcha y 1987 también fue la conmemoración del 50 aniversario de la Guerra Civil española. En el Valparaíso oficial la fecha pasó inadvertida, a pesar de la impronta vital que tuvo la inmigración de refugiados republicanos, no eran tiempos de reconocimientos para republicanos. Sin embargo en el Israel real, sí conmemoraron esos cincuenta años. Jaim Herzog, entonces presidente de la nación, declaró: “Hubo gente que supo lo que significaría una victoria fascista en España. Hombres valientes de muchas naciones se ofrecieron como voluntarios para ayudar a los republicanos. Entre ellos se encontraban demócratas, socialistas, comunistas … Existió usualmente un número relativamente elevado de judíos entre los voluntarios -la proporción más alta que cualquier otro grupo- … Saludo a ellos como camaradas de armas en la guerra contra los nazis”.

Tuve conocimiento de la declaración de Herzog y de la participación judía en España casi diez años después, como asimismo del activismo de algunos de mis tíos abuelos en la recepción de los refugiados del Winnipeg; a partir de entonces he descubierto, y en ocasiones me he sentido parte, del proceso de posicionar la participación judía en la Guerra Civil española a su justo nivel. Se trata de un capitulo de la historia universal y también de la resistencia judía a los nazis y la tiranía fascista fascinante y relativamente desconocido. Hoy sabemos que hasta el 25 por ciento de los combatientes en las Brigadas Internacionales fueron judíos, mientras que el total de población judía mundial en ese momento no superaba el 3%. No deja de llamar la atención que los judíos incluso formaron su propia Brigada Judía en España, que luchó heroicamente en las batallas cruciales hace 70 años por la libertad del pueblo español, el mismo que los había expulsado de su seno.

De todas partes del mundo para defender su libertad y la mia.

La Guerra Civil Española atrajo a voluntarios de 55 países a pesar de ser conscientes de los peligros que se enfrentarían en ese conflicto sangriento. Sin embargo, vinieron en gran número para sumarse a las filas del Frente Popular. Las cifras aún difieren. Ernest Hemingway afirmó que “más de 40.000 voluntarios de 52 países acudieron a España entre 1936 y 1939 para tomar parte de la lucha histórica entre la democracia y el fascismo conocido como la Guerra Civil española.” La estimación más baja habla de unos 32.000, pero también hay una estimación tan alta como 59.380. Los mayores contingentes procedían de Francia (7000), Polonia (5000), los Estados unidos (3000), Gran Bretaña y la URSS (entre 2000 y 4000).

A pesar de la presencia de judíos en las Brigadas Internacionales, su participación en los combates tampoco ha sido reconocida. Hubo varias razones para ello. En primer lugar, por lo general los judíos se registraron bajo el nombre del país del que provenían. En segundo lugar, en algunos casos los judíos usaron alias, pues había cuidado que el hecho de su judeidad los expusiera a peligros mayores que los habituales en una guerra contra elementos fascistas. Por último, las organizaciones de la comunidad judía que apoyaron el envío de judíos en la lucha contra los fascistas y nazis, eran agrupaciones asociadas a redes comunistas o ácratas, dónde lo que contaba era la filiación política.

Si bien es cierto que 2/3 de la norteamericana Brigada Abraham Lincoln eran comunistas, muchos judíos no lo eran. Un voluntario escribió: “Soy como un buen anti-fascista, como cualquier comunista. Tengo motivos para estar acá. Soy judío y esa es la razón por la que llegué a España. Sé lo que significa para mi pueblo, si el fascismo gana”.

Hyman Katz de Nueva York no le dijo a su madre que estaba resuelto a viajar a España. En los combates resultó herido, y decidió explicar por qué se alistó en contra de la voluntad familiar. Él escribió: “¿No sabes que son los judíos quienes más sufren cuando llega el fascismo?” Samuel Levinger de Columbus, Ohio, hijo del Rabino Levinger J. Lee, fue muerto en batalla de Brunete. A lo largo de la guerra, el padre seguiría siendo un amigo y fiel colaborador de la Brigada Abraham Lincoln.

Alicia Benmergui en “Los Judíos y la Guerra Civil española” en la revista electrónica Milim Cultural da cuenta como el idisch “fue el idioma utilizado para comunicarse en las mesas de cirugía y en las salas de los diferentes hospitales. Judíos fueron dos de los más famosos corresponsales de guerra como Robert Capa y su compañera Gera Taro, muerta en el curso del conflicto”.

Una mañana de un mes frío, de un mes agonizante, manchado por el lodo y por el humo… he visto llegar.

Los últimos años ha visto un renacer de las investigaciones sobre el papel de los judíos en la Guerra Civil, todos coinciden en que el grado de presencia judía en ese conflicto crucial fue realmente impresionante. A pesar que los judíos eran sólo el 10% de la población polaca, el 45% de los voluntarios polacos -2.250 a 5.000- fueron hebreos. Los judíos eran el 4% de la población de los EE.UU., y formaron el 38% de sus voluntarios. En Francia, eran 0,5% de la población y el 15% de los voluntarios eran judíos. De igual modo Gran Bretaña, con una población judía de 0,5%, hubo de un 11% a 22% de voluntarios hebreos.

Significativo es que de la Palestina mandataria arribó un contingente de 500 voluntarios hoy también sabemos que no sólo hubo voluntarios del movimiento obrero, también miembros de los movimientos socialistas juveniles Hashomer Hatzair y Poalei Zion. En total 498 judíos y dos árabes palestinos que entendían idisch, Eli Abdul Halak, militante del Partido Comunista de Palestina, y que una vez llegado a España manifestó su deseo de combatir en la unidad judía, y Fawzi Nabulsi, caído en batalla como soldado de la Compañía Botwin. Pero el caso más peculiar fue el de un alemán que fue enviado a España en la Legión Cóndor y que tras desertar acabó formando parte de la Compañía Botwin.

Por alguna razón, que aún no está historiada, los judíos del mandato británico en Palestina se distribuyeron entre las diversas unidades nacionales. Hubo palestinos judíos en el batallón húngaro “Rakosi“, en el batallón francés “Seis Fevrier” y otros.

Una exquisita y novedosa investigación sobre la Guerra Civil, que convierte a la novela en fuente de la historia, es “El Laberinto Mágico de Max Aub” de la historiadora chilena Valeria Navarro. Ella expone de buena manera como Aub en “Campo Abierto” relata la impresión de la población local al ver la llegada de los voluntarios internacionales a la defensa de Madrid, madrileños que al verlos desfilar por la Gran Vía rumbo a las trincheras del frente en la Ciudad Universitaria no podía creer semejante ayuda, salían a las calles, se abrazaban a ellos, les daban vivas, chales y boinas al cielo.

“…Llega una enorme fila de camiones. En ellos, apretujados, hombres y hombres uniformados. Las caras brillantes al último sol de la tarde, cantando. ¿En qué idioma cantan? No son españoles. ¡No son españoles! ¿De dónde vienen? El chofer grita:

-¡Son franceses! ¡Los franceses! ¡Ya decía yo que Francia no nos podía dejar en la estacada!

Camiones y más camiones.

¿Qué cantan? ¿En qué idioma cantan? En francés, sí. Pero estos otros, no. Estos, en italiano. No hay duda. ¿Pero aquéllos? ¿En ruso, en alemán, en checo? ¡Y éstos, en inglés!

Julián Templado –por primera vez en su vida- tiene que hacer un esfuerzo para contener sus lágrimas. Y abraza a sus compañeros de viaje, a quienes apenas conoce, hasta hacerles daño.

Siente que todo su ser le grita que vamos a ganar. ¡A ganar! Porque el mundo entero se ha dado cuenta de la justicia de nuestra causa.

EL caso excepcional de la Compañía Naftali Botwin

Pero la más notable presencia judía en la Guerra Civil española sigue siendo un grupo llamado “Compañía Naftali Botwin”. El grupo toma su nombre de un obrero comunista judío, ejecutado en Polonia en 1925 a los 24 años por asesinar a un agente del Servicio Secreto polaco que se había infiltrado en el partido. A partir de diciembre de 1937, el Batallón Palafox de la Brigada polaca Dombrowsky cambió su nombre por la del obrero polaco. La Compañía Botwin emitió un periódico en idisch. Las órdenes fueron escritas en idisch. Tuvo incluso una bandera judía, y la última estrofa del himno de la compañía proclamó con orgullo:

Y en ese momento en el futuro sin guerra / Nuestro esfuerzo se recordará, / Como los soldados judíos del Botwin, / ¡a la plaga fascista, lejos la pateó! / ¡No pasaran!

El Batallón Botwin fue el único grupo en el que los judíos lucharon como un grupo diferenciado. Por lo tanto, se convirtieron en el principal símbolo de la presencia judía en España. El lema de su divisa escrito en idisch decía: “Por vuestra libertad y la nuestra”. Sólo 86 sobrevivieron a la Guerra Civil, y mucho menos a la Segunda Guerra.

En general, las Brigadas Internacionales fueron utilizados por el Frente Popular como tropas de choque en los lugares más peligrosos, en consecuencia también tuvieron las cifras de bajas más altas. La Compañía Botwin no fue una excepción; 120 de sus hombres, muchos de ellos jóvenes de movimientos juveniles de Francia, fueron arrojados a un asalto a bayoneta en la batalla de Extremadura, durante la defensa de Madrid; sólo 18 sobrevivieron. El valor de la compañía hizo que ganará la “Medalla de Valor” del gobierno español.

Independientemente de los motivos que los voluntarios de las Brigadas Internacionales a España, para los judíos la motivación ideológica fue dominante. Muchos de ellos pueden haber sido los socialistas o comunistas, pero se percibe claramente que al mismo tiempo se lucha contra un enemigo que ha declarado la destrucción del pueblo judío. El ángulo judío-sionista no era menos importante que el socialista-comunista.

No es casualidad que la primera víctima de las Brigadas Internacionales fuera León Baum de París, y el último fuera Haskel Honigstern, que recibió un funeral de estado en la sitiada Barcelona el 6 de octubre de 1938. El poeta español José Herrera escribió de él: “Haskel Honigstern, el obrero polaco de raza judía, hijo de una oscura tierra, muerto en la luz de mi patria”.

Tampoco es coincidencia que cuando Juan Negrín, jefe del gobierno republicano, anunció en septiembre de 1938 la retirada unilateral de las Brigadas Internacionales de España por razones diplomáticas, la Compañía Botwin protegió la retaguardia de las tropas, mientras se retiraban a través de la frontera en Francia.

La participación judía en la Guerra Civil española es un capitulo aún no escrito en los manuales escolares de historia judía (si los hubiesen), pero es un capitulo necesario. En su tiempo puso coto a la afirmación de que los judíos son de carácter “tímido y no combativo” y que “no resisten los nazis asesinos … porque la timidez está en su carácter nacional”. Cuando los primeros disparos de la Segunda Guerra Mundial se dispararon, en el prólogo de ese catastrófico conflicto, los judíos se presentaron no sólo en números abrumadores, sino que demostraron su heroísmo.

Bibliografía básica:

Para empezar una obra que se convirtió en hito, pues marca el fin de una época (la muerte de los testigos) y el comienzo de difusión de la particularidad judía de los voluntarios, me refiero a la obra de Arno Lustiger Shalom Libertad. Judíos en la guerra civil española.

Novedad en el frente: Las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil, de Remi Skoutelsky.

Gerben Zaagsma (2001). Jewish volunteers in the Spanish Civil War: A case study of the Botwin company. Tesis para el grado de MA in Yiddish Studies Program. (dr. Gennady Estraikh & dr. Michael Krutikow) de la School of Oriental and African Studies (University of London).

Zvi Loker (1976), Balkan Jewish Volunteers in the Spanish Civil War, Soviet Jewish Affairs, vol.VI, no.2

Aguilera Durán (1974), L. Orígenes de las Brigadas Internacionales. Editora Nacional

David Diamant (1979), Combattants Juifs dans l’Armée Républicaine Espagnole. Editions Renouveau, París

Palestine Post (13 Julio 1936). “Anti-Nazi World Olympic Games in Spain”

Canciones de las Brigadas Internacionales. Edita: Ernest Bosch, Barcelona 1938.

Vidal, César (1999). Las Brigadas Internacionales. Espasa Calpe.

Zijrones fun a Botwinist [Recuerdos de un botwinista] (Varsovia, 1964), de Efraim Wuzek.

Fuentes audiovisuales:

http://www.alba-valb.org: El sitio de los veteranos y amigos de la Brigada Abrham Lincoln. Promueve la historia y el legado de la Brigada Abraham Lincoln. Infórmese sobre las nuevas investigaciones, qué pasa con los veteranos de la Brigada, y cómo puede involucrarse con el ALBA en su comunidad o en todo el mundo.

La exposición de la Universidad Hebrea de Jerusalem: NO PASARÁN! The International Brigades and their Jewish Fighters in the Spanish Civil War 1936—1939

“Madrid before Hanita”, documental que narra la historia inédita de los judíos palestinos voluntarios, realizada por Eran Torbiner (director y guionista) y quien entrevistó a los últimos sobrevivientes. Durante la presentación en España del documental expresó: “Es una película contra el olvido, habla de una historia que ya nadie quiere oír, aquéllos idealistas deberían iluminar nuestro presente y servir de ejemplo a la juventud”.

6 comentarios en “Judíos internacionales: por su libertad y la nuestra.

  1. Un extraordinario y conmovedor artículo. Desconocía muchos de los datos que ustedes ofrecen acá. Como judío y marxista, me siento orgulloso de la lucha y el sacrificio de estos combatientes antifascistas que dieron su vida por unos ideales y por un país cuyos gobernantes –incluyendo a los mal llamados “socialistas”– no han hecho lo suficiente para que, tanto ellos (brigadistas internacionales judíos y no judíos), como los propios republicanos españoles, sean permanentemente honrados y recordados. Todavía son miles los cuerpos que permanecen enterrados en las cunetas de toda la geografía españolas, mientras algunos alcaldes derechistas de pueblos y capitales de España –Alicante sería un ejemplo palpable de esta situación– se niegan a retirar el título de “Hijo Adoptivo” a un asesino genocida como Franco… ¡Vergonzosa Ley de la Memoria Histórica la del Sr. Zapatero!

  2. Mi padre luchó en la Guerra Civil Española.
    Viajó como voluntario desde Tánger, su ciudad natal.
    Se enroló en el V regimiento de Madrird, tras pasar penosamente las filas enemigas que se aproximaban a Madrid.
    Combatió en el frente del Ebro (cruzó el río) y posteriormente condujo una ambulancia en Barcelona.
    Huyó a Francia con los refugiados y emigró a Chile posteriormente.
    Fue miembro de la Sociedad Israelita Max Nordau de Valparaíso (Sefaradí).
    Su nombre:
    Abraham Vera Mamán (1918-2004)

  3. Honor y ejemplo mundial
    y a los heroes de Varsovia
    nuestos hermanos:
    Una sola humanidad

    Y castigo al racismo sioista
    Nuremberg para los verdugos de Palestina
    y el imperialismo que les arma
    Ni arios ni sionistas, muerte al racismo
    acabemos con el fascismo
    Palestina vencerá!

  4. Me alegro mucho que Franco les diera una patada en la entrepierna a todos los amigos de Stalin.

    Las democracias se lo agradecieron dejandolo morir en la cama.

    • Haim Avni y Yad Vaskem, profesores de la Universidad
    hebrea de Jerusalén:

    «Un total de por lo menos 40.000 vidas judías fueron
    salvadas de las cámaras de gas20por las actuaciones directas de las
    embajadas y consulados españoles».

    (“Estudios sobre la catástrofe judeo-europea y la
    resistencia” , 1970)

    • Chaim Lipschitz, escritor judío. Autor del
    libro “Franco, Spain, the Jews and the holocaust”:

    «Tengo pruebas de que el Jefe del Estado español,
    Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la II
    Guerra Mundial. Ya va a ser hora de que alguien dé las gracias a
    Franco por ello».

    (Declaraciones a la revista “Newsweek en febrero de 1970)

  5. Los judíos son los más progre del planeta cosmológicamente hablando por su política más que científica una polis no griega de dioses es una polis de ciencia basada en la ciencia natural directa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s