Superávit fiscal del 1% al 0.5%: razones y desafíos.

Cunial (92% Cu; 6% Ni; 2% Al)Luego de seis años de funcionamiento, la “Meta de Superávit” igual a 1% del PIB fue modificada a 0,5%. ¿Cuales fueron las razones que comprometió al estado chileno a optar por un estricto superávit? ¿Que resultados tuvo esa política? ¿Que llevó a modificarlo? Y en especial ¿Cuales son los desafíos que deberá enfrentar esta reducción? son algunas de las cuestiones que esclarece el siguiente artículo.

Desde el año 2001 el fundamento de la Política Fiscal en Chile se basa en el concepto de Balance Estructural (BE), un índice que escapa de la coyuntura y muestra la situación del Fisco a mediano plazo. El BE es resultado -como explica Alberto Arenas de Mesa, director de presupuestos– de “Estimar los ingresos fiscales que se obtendrían de manera aislada del ciclo económico y, consecuentemente, se determina un gasto público coherente con estos ingresos”. Esto permite aislar el efecto cíclico de tres variables claves para el BE chileno: la actividad económica, el precio del cobre y el precio del molibdeno.

Durante seis años Chile sostuvo su BE mediante lo que se conoce como la “Meta de Superávit” igual a 1% del PIB. Tres razones poderosas inducían esta formula: La existencia de un déficit estructural del Banco Central producto del rescate de la quiebra de la banca en los años 80’ y de la política cambiaria de los años 90’. Segundo, la percepción de vulnerabilidad ante potenciales debilidades al endeudamiento externo, principalmente en moneda nacional. Y por ultimo, la existencia de pasivos contingentes relacionados con la garantía estatal de pensiones mínimas y asistenciales.

Para consolidar el BE, se generó también una institucionalidad que consagró esta política fiscal. La llamada Ley sobre Responsabilidad Fiscal del año 2006, creó dos fondos de inversión para los excedentes fiscales y autorizó la capitalización del Banco Central de Chile entre otras medidas.

El primero es el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP), que busca proveer de reserva de financiamiento para pasivos de pensiones futuros y debe recibir un crédito mínimo de 0,2% del PIB. El segundo es el Fondo de Estabilización Exonómico y Social (FEES), refunde los Fondos de Compensación de los Ingresos del Cobre, permitiendo que el ahorro generado en tiempos de superávit sea utilizado para financiar periodos deficitarios. Tanto el FRP como el FEES pueden estar invertidos hasta un 100% en el exterior.

Respecto a la capitalización del Banco Central de Chile, si el superávit efectivo es mayor a 0,5% del PIB, el Gobierno puede gastar hasta 0,5% del PIB cada año en re-capitalizar el Banco Central de Chile.

Los resultados no se han hecho esperar, el Banco Central ha informado que en estos dos años se han efectuado aportes al Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) por un total de US$ 1341 millones, al FEES por US$12.100 millones (noviembre de 2007), y dos aportes de Capital al Banco Central por una cantidad similar al efectuado al FRP.

En la actualidad el BC esta en la búsqueda de un consultor internacional que apoye al Comité Asesor Financiero, quine se encarga de la administración de ambos fondos, en el proceso de selección de agentes privados para que administrar una fracción de estos recursos.

2008 el año del cambio en la Meta de Superávit
El resultado de esta política resultó venturoso, la situación patrimonial del Banco Central se ha fortaleció de modo significativo y las debilidades externas han disminuido drásticamente, tanto por la caída en la deuda neta como por la posible inauguración de un mercado externo en pesos para oferentes chilenos. Además, los pasivos previsionales luego de la Reforma Provisional se volvieron compromisos cuantificables.

Surgió así el consenso que la meta de 1% del PIB ya no era necesaria y el Ejecutivo decidió formular la Ley de Presupuesto para 2008 con un superávit de 0,5% del PIB.

El desafío de la responsabilidad fiscal en épocas de vacas gordas
Este cambio en la BE implica desafíos inéditos. Primero, no por obvio menos importante en una región con rasgos de populismo y clientelismo: Velar por la inversión eficiente de los excedentes generados por la aplicación de la regla de superávit fiscal. En especial si se entiende que según Balance del Gobierno Central Consolidado 2007 hubo pingües resultados, a saber; el periodo registró: ingresos por $22.630.476 millones y gastos por $15.718.780.

Otro desafío implica la política de inversión de estos nuevos fondos ante las turbulencias financieras. En todo caso, el Banco Central a dicho que “si bien la política de inversión para el FEES no es definitiva, ha mostrado ser robusta frente a la crisis subprime que ha generado gran volatilidad en los mercados”.

Un tercer desafío será resultado de la disciplina fiscal y a la aplicación rigurosa de la regla del superávit para que Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) pueda financiar la Reforma Previsional, que sólo para el período 2008-2010 tendrá un costo de US$1.500 millones.

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