La muerte de Tito: Canto de cisne de la Guerra Fría

5000-yugoslav-dinars-_-portrait-of-tito-1985.jpg

Domingo de invierno y oscurece en Ñuñoa. Afuera el frío, la sub-20 gana en Montreal y hay tiempo para el ocio en Internet. De paseo por Youtube paso del magnifico videoclip de Arik Einstein de Ani Ve Ata a la nostalgia animada de Unser Sandmännchen y sus amigos el patito Pittiplatsch y Frau Elster, los verdaderos héroes de la DDR. Mientras, Valeria, a mi lado, trabaja en su magíster escuchando una curiosa selección de Inti, Sarit Haddad (Ze haSot sheli) y Evanecense. Pero es el post de Ricardo Morales en Cero papel, y su recuerdo de la muerte de Tito en 1980 lo que trae a mi espíritu toda la Ostalgie de una época que no es más, y que hoy podemos rememorar gracias a la tecnología.

Por Jorge Zeballos Stepankowsky

 

El actual subsecretario de aviación recuerda su niñez en la ex Yugoslavia y nos abre la intimidad de “aquellos años donde cantábamos ‘Druže Tito mi ti se kunemo’ y ‘Venceremos’ -según Ricardo- el himno de Chile hasta que me di cuenta a los nueve años de mi error”. Por mi parte, tenía ocho años cuándo murió Tito, pero recuerdo las fotos de su funeral en los periódicos; también algunas imágenes difusas en 60 minutos, el noticiario pinochetista.

De aquel tiempo, me llamó la atención que el féretro fuera paseado por un convoy ferroviario por muchas ciudades. Me pregunté en ese entonces si Tito pasaría frente a mi casa, situada en ese entonces, frente a la pueblerina Estación El Sol en Quilpué, desde donde veía pasar a diario locomotoras y carros de distinto tipo. Junto al Extra noticioso que anunció la muerte de Sadat durante un desfile militar, el funeral de Tito es una de las primeras imágenes de un mundo global que se imbricaba en mi Quilpué de infancia.

No estaba tan perdido, para muchos el funeral de Tito fue una de las mayores concentraciones de dirigentes políticos y jefes de estado en la Guerra Fría. Le llamaron “La última victoria de Tito” Y no es para menos, para quienes gustan de los números: 209 delegaciones de 137 países; 4 reyes, 32 presidentes y jefes de estado y más de 100 secretarios generales o representantes de partidos comunistas y socialistas del mundo, hacen de esa ocasión de un momento ineludible para cualquier estudiante o analista de la historia contemporánea.

Hay una escena que no olvido, Margaret Thatcher, recién electa luego de una inesperada revolución Torie, de pie y sola, haciendo respetuosa reverencia ante el féretro del líder. Incluso Estados Unidos estuvo presente, con su vicepresidente Walter Mondale y una vistosa delegación. Desde China llegó el sucesor de Mao, Hua Guofeng. También estaba un siempre solemne y cansado Leonidas Brezhnev, el flamante rey de España, Juan Carlos.

En fin, si uno revisa los videos se encuentra con los protagonistas de ese tiempo: Adolfo Suárez, Yasser Arafat cerrando filas con el bloque soviético arribó desde Beirut, Sadam Hussein, con el bloque occidental desde Bagdad, como paladín de la modernidad árabe contra el misticismo shií; Gaddafi y su revolución verde; Lilly Carter en nombre de su hijo, Francois Mitterand, Willy Brandt, Kim Il Sung, el Presidente Eanes de Portugal y muchos otros ¿Que es lo que estaban reconociendo al asistir a su funeral? ¿Que significó el encuentro de opciones ideológicas en ese tiempo enfrentadas?

El funeral de Tito: entierro de una época

En Chile, imbuidos bajo la presión de las dictaduras militares latinoamericanas, que extendió una década más la lógica de los sesentas, nadie se dio cuenta. Nadie se preguntó ¿Quien, o qué, podría sustituirlo a él y otros de su tiempo como Roosevelt, Stalin, Churchill, De Gaulle?. Fue el entierro de una época y José María Navasal, el epígono del comentarista internacional de los ochenta chileno, no lo comentó en televisión.

El anciano comunista yugoslavo fue, de hecho, el último de esos gigantes del siglo xx. Forjado en el fuego de la Segunda Guerra Mundial, y atizado en la creación de un nuevo orden del mundo. Su funeral fue el más conmovedor que Europa experimentó desde las exequias de Charles de Gaulle en la catedral de Notre Dame en 1970. Танјуг [Tanjug], la agencia oficial de noticias yugoslava, simplemente tituló: La cumbre de la humanidad.

Si el mundo arribó a Belgrado para homenajear al líder, para los yugoslavos significó una marea de pena, pues fueron conscientes del papel único de Tito en la marcha de una nación pequeña en medio de turbulencias demoledoras para un liderazgo corriente. El mariscal aguantó y luego venció a los nazis, en tres ocasiones escapó de sus garras por habilidad y fortuna. Soportó y manejó la independencia de su país frente a la hegemonía soviética luego de su rompimiento con Stalin en 1948. Él colocó orgulloso a su pueblo entre las superpotencias y buscó el poder y la fuerza necesaria para balancearse en el complejo mundo de los países no alineados. Para cualquier analista político de hoy, Tito es un símbolo y un objeto de estudio.

El mundo en la despedida

La ceremonia del adiós fue impresionante. Humildes y poderosos observaron por televisión como, ocho oficiales militares de modo solemne, aparecieron por la puerta central del edificio de la Asamblea Federal portando un ataúd de roble adornado con dos fotografías de Marx y Engels. Mientras, un cañón distante lanzaba 21 cargas como saludo y los jets de la fuerza aérea zumbaban sobre el aire. El ataúd fue colocado en un carro abierto y cubierto con la bandera yugoslava azul, blanco y roja.

Al frente de la procesión iban 365 portaestandartes, cada uno de ellos honraba a una unidad de partisanos del tiempo de la guerra contra la Alemania nacionalsocialista. Detrás del ataúd, vestida en negro estaba la tercera esposa de Tito, Jovanka, quien hacia unos tres años, había sido retirada de la vida pública por rumores de un fallido intento de suceder al mariscal.

Algunas horas después, la ceremonia continuó en el hogar del líder en el suburbio de Dedinje. El presidente del Partido Comunista Yugoslavo, Stevan Doronjski elogió explícitamente el rompimiento dramático de Tito con la Unión Soviética como uno de los momentos cruciales en la historia del movimiento comunista no alineado.

Quien escuchaba de modo impasible esas palabras era Leonidas Brezhnev. En un movimiento que no era esperable, Brezhnev había decidido encabezar el nutrido cuerpo de delegaciones de Europa del Este. Para la URSS, Tito parecía repentinamente haber logrado una santidad que nunca gozó mientras estuvo vivo. Para sorpresa de comunistas desde Leningrado hasta Valparaíso, el elogio del Kremlin, inscrito en el libro oficial de condolencias en Belgrado, expresó la “penosa pérdida por la muerte de un amigo de nuestra nación”

Moscú no perdió tiempo en intentar conseguir el favor del gobierno post-Tito. Brezhnev declaró en todos lados a la URSS como el verdadero y confiable amigo del pueblo yugoslavo. China, que había anatematizado hacía tiempo el revisionismo de Tito, actuaba como si nunca se hubiese diferenciado con él. El presidente de la nación, Hua Guofeng, quien jugaba sus últimas cartas antes de perder el poder frente a los reformistas, elogió de modo magnifico a Tito por sus grandes contribuciones a la revolución proletaria. En el sitio del entierro, Hua y Brezhnev se miraron de modo fugaz pero nunca hablaron.

Para otros líderes, la reunión presentó una oportunidad inusual para las conversaciones privadas sin la ansiedad por expectativas que existen a menudo cumbres más formales. Una de las figuras más ocupadas fue Indira Gandhi de la India, que hábilmente programó negociaciones con Hua y Brezhnev, Helmut Schmidt, Margaret Thatcher, Kenneth Kaunda, presidente fundador de Zambia e incluso, con el adversario estratégico del país del Ganges, el dictador de Pakistán, general Muhammad Zia-ul-Haq.

El Canciller Federal Schmidt pudo conversar con Edward Gierek, cabeza del partido comunista polaco y con su homologo de la RDA, Erich Honecker. Masayoshi Ōhira, el liberal premier japonés se reunió por última vez con el presidente Hua pues fallecería al mes siguiente. El demócrata Mondale discutía con el socialdemócrata Schmidt, con el español Adolfo Suárez, con el presidente portugués Antonio Ramalho Eanes, con Kaunda, con Nicolae Ceauşescu y con el presidente Kolisevski de Yugoslavia.

Cuándo los ritos acabaron y las conversaciones cesaron, cada cual embaló sus maletas y marchó a su país. Habían enterrado a Tito pero la pregunta estaba en el aire ¿Y ahora que? Por meses los lideres occidentales se mantuvieron en alerta ante el temor que la URSS intentase recuperar a su satélite. Pero, la calma y el orden prevaleció. Como hoy intenta replicar Fidel Castro, la prolongada enfermedad de Tito ayudó al país a preparar su partida.

A pesar de sus rivalidades personales, los nuevos líderes del país, todos legitimistas de Tito, mantuvieron hasta el fin de la Guerra Fría sus principios como base: Un sistema federal como formula para mantener la unidad nacional, bajo un sistema único, marxismo y no-alineación absoluta entre el este y el oeste, excluyendo a Yugoslavia del conflicto bipolar. Serbios, croatas, eslovenos, macedonios, gitanos, judíos, albaneses y muchas otras minorías vivieron en paz en un tiempo de exclusión. Curioso, la libertad de las naciones post URSS significó tragedia y genocidio de la cual aún no se recuperan sus habitantes.

6 comentarios en “La muerte de Tito: Canto de cisne de la Guerra Fría

  1. Así es, una época que a mi en lo personal me marcó mucho, toda vez que vivía en Yugoslavia en esa época y me tocó no sólo participar del momento histórico, sino vivirlo en plenitud.
    Es casi surrealista el recuerdo que tengo, sirenas sonando en Belgarado, los cuervos alzando el vuelo y miles de personas llorando, fuimos miles.

  2. Felicitaciones por tu sitio, lleno de sabrosas lecturas que me han servido para entrar con mayor profundidad en ciertos temas que uno cree dominar.
    Escritura justa y perfecta junto a una visión amplia, informada y oportuna conjugan un mar de información digna de un maestro de la pluma. Y no es adulación lo que me motiva en estas líneas, sino reconocimiento y ganas de seguir leyendo y aprendiendo, así que estimado, sólo le resta seguir escribiendo.

  3. un favor quisiera tener mas informacion de tito debido a que no entiendo como una nacion como la yugoslavia se desmembro hasta formar distinta naciones y los genocidios que tuvo efecto para su independensia como lo es croacia agradesco profundamente gracias.

    1. Comentario para “ocalesiv”: ¿Que, eres un puto vapitalista de mierda de Wal Street,? Obviamente no eres mas que uno mas que va morir por culpa de Tito.
      Ademas, que dificil es hablar con los IGNORANTES!

  4. He buscado en internet pq Fidel no asistio al funeral de Tito y la unica informacion que he encontrado hasta el momento que relacione estos nombres es este sitio.
    Soy Cubano y vivo en Eslovenia y me interesaria saber la respuesta de esa ausencia. Cierto es que al parecer no habian buenas relaciones pues Fidel era el adoctrinado de los sovieticos pero despues de todo los sovieticos si estuvieron bien presente y de cuba solo una delegacion del Partido Comunista pero no EL BARBA… Cosa que no me parece correcta de su parte.
    Si tienen algun comentario al respecto me complaceria en leerlo y si les interesa tengo los diarios originales en Esloveno de las noticias de la muerte de TITO 5,6,7,8 de mayo de 1980. Diario VEČER

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s