Egipto, el faraón golpeado por la revuelta de los jazmines

Desde ayer que no puedo acceder a la prensa egipcia. El decano cairota Al Ahram sufre el apagón de internet ordenado por el gobierno, mis otras fuentes .eg como la cámara online desde el Sheraton Cairo Hotel, también. Ya son cinco días de manifestaciones callejeras y tengo más preguntas que respuestas. ¿Estarán contados los días de Hosni Mubarak en su cargo? ¿Será aún posible el plan sucesorio de su hijo Gamal? ¿Alcanzará la legitimidad que busca el nuevo gabinete? ¿ Omar Suleiman, el curtido articulador, logrará pacificar las calles? ¿Qué papel tomará Mohamed El Baradei? ¿Qué rumbo tomará el ejército? ¿Los islamistas conseguirán tomar las riendas de la opinión pública?. Para el martes 1° de febrero la oposición egipcia a llamado a una huelga general. A partir de ese día, independiente del resultado Egipto habrá cambiado el rumbo de su historia política contemporánea. 

Mubarak desenchufa a Egipto de Internet. Comic viral

 

Mientras busco responder esas preguntas, las manifestaciones callejeras en Alejandría, Suez y El Cairo no ceden. Continúan a pesar de los golpes, gases lacrimógenos, balas de goma, las detenciones y el centenar de fallecidos. El precio del petróleo se dispara; la bolsa de valores cairota se desploma; el turismo se suspende. Los Hermanos Musulmanes, la principal fuerza de oposición en Egipto, llamó hoy sábado a un traspaso pacífico del poder, y a formar de un gobierno de unidad nacional pero sin la presencia del oficialista Partido Nacional Demócratico, es decir el fin del régimen.

Egipto es el centro de gravedad del mundo árabe, no sólo por demografía, también cultura, situación geoestratégica y alcance de sus elites. Pocas semanas atrás nadie podía prever este escenario. El PND venía de obtener en noviembre pasado pasado una aplastante mayoría legislativa que dejó fuera de la oposición parlamentaria a los islamistas y los liberales de Al Wafd. Parecía que el plan de traspaso de la presidencia de Hosni Mubarak (82) a su hijo Gamal Mubarak (42) podría cumplirse a cabalidad. Pero la política es el arte de lo posible, y la muerte a lo bonzo de un desencantado joven profesional condenado a la cesantía o con suerte el subempleo en Túnez, inició una seguidilla de actos de desobediencia civil nombrada como Revolución de los jazmines contra los regímenes autocráticos de Medio Oriente, que tumbó al autócrata tunecino y que hoy tiene en alerta a los régimenes de Egipto, Jordania, Argelia, Marruecos y Yemen.

Mientras, la comunidad internacional se toma las cosas con cuidado, porque temen mucho más que Egipto entre

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¿La hora de la guerra total contra Gaza?: Difícil.

Es difícil, muy difícil encontrar voces en el gobierno Kadima-Avodá  que no pidan una ofensiva masiva y extendida de Gaza.  Pero también es difícil muy difícil que ello suceda. Explicamos por qué.

Nadie duda que el tono de las declaraciones han escalado a narrativas intolerables. Por ejemplo, en este video, el ministro del interior de Israel, Meir Shitreet como respuesta a la lluvia de kassanim sobre la ciudad de Sderot  propone con mucha energía destruir completamente los barrios que sean utilizados por Hamas para lanzar cohetería contra las ciudades israelíes.

Shitreet, tiene una conocida trayectoria centrista en el mifleget haLikud, un hombre vinculado al centro-sur del país desde que emigró en 1967 desde su natal Marruecos; se hizo líder de los judíos norafricanos al ser elegido alcalde de Yavne, ciudad de emigrantes durante los 70’s. Un sujeto que apoyó el proceso de Oslo en los noventas, eso a pesar de las feroces críticas de buena parte de sus correligionarios.  No cabe duda de su compromiso. Cuándo Arik Sharon apostó por la salida unilateral de la Franja de Gaza, él lo apoyó y se unió al nuevo mifleget Kadima, la herramienta política que permitió viabilizar ese proceso para la centro-derecha.

Hoy, la situación es distinta. Shitreet está desilusionado y ha llamado “nivelar” los barrios desde dónde los hamasnik lanzan su cohetería contra Israel. Demás está decir que siempre habrá barrios y rincones urbanos dónde el activismo integrista podrá encubrirse para disparar al otro lado de la frontera palestina. En el mismo sentido que Shitreet, escuché en radio Kol Israel a Tzahi Hanegbi,  presidente de Kadima y jefe de la comisión de la Knesset para la Política Exterior y Seguridad, hablar de realizar una guerra a gran escala (non necesariamente una invasión),  en alusión a aquella tardía ofensiva terrestre contra Hezbollah en el verano mediterráneo de 2006. Incluso Haim Ramon, el más cercano concejero del gabinete de Ehud Olmert y quien en el pasado – y en varias ocasiones- se ha opuesto  con firmeza a este tipo de acciones maximalistas, ha dicho a la prensa que la combinación de medidas contra Hamas en Gaza tiene como función poner fin al régimen de Hamas en la Franja. “Podría tomar unos meses, pero el régimen de Hamas en Gaza, no durará” ha declarado a cuanto periodista le ha preguntado. En cuanto a la oposición de derechas del tipo HaIjud HaLehumí, ellos apoyan una invasión ‘wall-to-wall’, es decir, entrar a la totalidad de la Franja; reocupar a continuación militarmente Gaza y reconstruir los asentamientos agroindustriales de bloque de asentamientos Gush Katif, entregados a los palestinos y hasta el día de hoy, abandonados.

Se puede presumir entonces que en caso de una reanudación de la opción  militar por parte de Israel se siga centrando en la destrucción de las células de combate de Hamas, mediante la táctica conocida de enfrentamiento directo por copamiento

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