Barack Obama ha conseguido hoy un triunfo histórico (escribo esto cuándo aún no se conocen los resultados de la Costa Este). Conocer ahora cual y quienes serán los factores guías de su política hacía latinoamerrica se convierte en vital. El siguiente análisis (escrito 30 días atrás) se pone en la hipótesis de la victoria demócrata y repasa el documento fundante de las futuras relaciones de Obama con la región ““A New Partnership for the Americas”; las diferencias antagónicas con la mirada republicana; y por último , entrega líneas sobre los actores de la politica exterior de Estados Unidos hacia latinoamerica bajo la egida democrata.
La política exterior de Estados Unidos hacia Latinoamérica: Hipótesis de una administración Barack Obama.
Autor: Jorge Zeballos S.
Fecha: 14 de octubre, 2008
El próximo 4 de noviembre, finalizan las elecciones generales en Estados Unidos, es la fecha clave para la presidencial en la principal potencia global. Los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama simplifican sus discursos en el intento por seducir audiencias de millones de personas. A pesar que la cuestión de la economía doméstica ocupa hoy el nervio de la disputa, los candidatos y sus respectivas plataformas de apoyo ponen también atención en vibrantes cuestiones de política exterior como la guerra de Irak y la crisis financiera mundial. América Latina esta ha estado notoriamente ausente en los últimos debates presidenciales o discursos. Se entiende que sea así, razones de lógica electoral lo sugieren. Pero desde Latinoamérica parece difícil distinguir la política de republicanos y demócratas hacía la región, y más aún distinguir sus diferencias. Incluso en buena parte de las elites se ha impuesto la idea que ambas candidaturas serán similares respecto a Latinoamérica. Error inexcusable.
Lo cierto es que los equipos de McCain y Obama han apostado por posiciones radicalmente diferentes sobre política exterior. Si se analiza y repasa a sus miembros y declaraciones se aprecia que tienen diferentes ideas, estrategias disímiles, y prioridades no coincidentes. Revelador es, por ejemplo, que Barack Obama tenga un sitio web donde publica sus políticas para las diferentes regiones del mundo, además de una página dedicada a la defensa e Irak, McCain en cambio, sólo tiene un sitio dedicado a los dos últimos temas. Grandes diferencias sobre política exterior existen por lo menos en otras seis áreas; el libre comercio, Rusia, Europa, China, la proliferación nuclear y Oriente Medio. El presente análisis se centra en esclarecer la situación del candidato Obama respecto América Latina por ser –a la fecha- el candidato con mayores probabilidades de obtener la victoria.
La campaña de Obama y América Latina.
Barack Obama ha moldeado su agenda política respecto con América Latina a lo largo de su campaña presidencial. De publico conocimiento es el escaso trabajo previo del senador respecto a la región. Recién a partir de una presentación en la Fundación Nacional Cubano-Americana, autoproclamada como “la voz y la acción del exilio contra la dictadura de Fidel castro en Cuba”, en mayo de 2008, donde el equipo de Obama presentó una guía o matriz de especial interés; la propuesta que los EE.UU. deben fomentar una nueva era de relaciones hemisféricas sobre la base de la comprensión mutua y el respeto de la soberanía nacional. Aquel discurso fue el resultado de dos momentos críticos, la incorporación como candidato a vicepresidente de Joe Biden, quien a lo largo de los años rara vez se ha desviado de un enfoque estándar para las cuestiones regionales y, fundamentalmente la incorporación del hasta entonces, uno de los hombres claves de la candidatura de Hillary Clinton, el antiguo embajador del presidente Clinton en Chile, Gabriel Guerra-Mondragon.
DESARROLLO
La plataforma de Obama en América Latina
La idea que “América no es sólo un miembro del coro hemisférico, sino un jugador en sí” fue el primer esfuerzo serio de Barack Obama para exponer una posición sobre la política de EE.UU. hacia América Latina. Esto ocurrió el 23 de mayo de 2008 tras una presentación en la Fundación Nacional Cubano-Americana, un conservador grupo de exiliados de Miami. Ahí Obama lanzó un documento de 13 páginas “A New Partnership for the Americas: Resstablish American Leadership in the Hemisphere” donde se esbozan tres grandes cuestiones sobre política regional que su gobierno se hará en caso de ser elegido para el cargo: (1) la cuestión de la libertad como política/democracia, (2) la libertad frente a la cuestión del temor/seguridad, y (3) la libertad como necesidad/oportunidad.
Obama tiene como objetivo fomentar la libertad política en el hemisferio. Esto se basa la necesidad de los gobiernos de atender las necesidades de su pueblo, una vieja consigna de los demócratas del tiempo de la New-Left pero en versión corregida para el siglo xxi, es decir: “In a democratic and sustainable way.” Esto se traduce en la promoción de la expansión y reforma de las instituciones democráticas, eso incluye de modo explicito que Washington debe trabajar con los gobiernos de izquierda democrática de la región (incluye la Venezuela de Hugo Chávez). Según el documento, las relaciones de EE.UU. con América Latina bajo la administración Bush han languidecido como consecuencia de “a misguided foreign policy with a myopic focus in Iraq…its policy in the Americas has been negligent to our friends, ineffective with our adversaries and disinterested in the challenges that matter to peoples’ lives.” [una equivocada política exterior con un miope enfoque en Irak ... su política en las Américas ha sido negligente con nuestros amigos, ineficaz con nuestros adversarios...]. Rompiendo con el paradigma del realismo clásico de los últimos años de la administración Bush, el candidato Obama dijo que los EE.UU. deben ahora volver a establecer una relación con América Latina sobre la base de su voluntad de promover el desarrollo democrático, y abandonar la practica de apoyar sólo a los regímenes estrechamente definidos como favorables al interés nacional de Estados Unidos. Como si fuera poco, en la misma convención, y frente a los exiliados cubanos dijo que los EE.UU. si quería fomentar las instituciones democráticas primero debía trabajar por el fortalecimiento de la democracia en casa. Las reformas que plantea son radicales: rel hábeas corpus se restaurará y la prisión en el territorio extranacional de Guantánamo se cerrará. En el mismo sentido Obama opinó que Cuba debe tomarse como un punto de partida para el fortalecimiento de instituciones democráticas en las Américas. La estrategia está lejos de la seguida por los sostenedores del embargo total: Se trabajará para liberar el envío de remesas de los miembros de familias en los EE.UU. a sus familiares en la isla como asimismo reponer el derecho a viajar a la isla de cubano-americanos. Él cree que el “empowerment of the Cuban people” es la llave para acabar con la dependencia clientelista del régimen castrista. En todo caso, los críticos de la plataforma de América Latina de Obama dicen que el candidato demócrata se está quedando muy por detrás de la vanguardia del pensamiento revisionista sobre las reformas que está teniendo lugar en este país.
Criminalidad uno de los ejes para Latinoamérica.
Según Obama, Estados Unidos y América Latina la política de seguridad debe centrarse en las cuestiones de las pandillas transnacionales, la violencia, las drogas y la delincuencia organizada. Es conocido el caso de la actividad destructiva de las maras en los países centroamericanos de Honduras, El Salvador, Guatemala y México y cuyo impacto se ha extendido también a la sociedad civil norteamericana. Pero este trabajo deber realizarse “comprehensive strategy on regional crime that addresses the U.S.’s contribution to the problem.”
La traducción fáctica de este deseo implicaría una reforma al sistema de inmigración que signifique la creación de medidas y procedimientos más efectivos de seguridad fronteriza, eso incluye un espaldarazo al Secure Fence Act of 2006 (La cerca electrónica de 1200 kilómetros en la frontera mexicano-norteamericana), la continuidad del Plan Colombia (en los términos originales) pero a la vez garantizar un camino más expedito a la ciudadanía principiando por absorber a los trabajadores indocumentados y sus familias que actualmente viven en los EE.UU.
El compañero de formula ¿Qué hay de Joe Biden?
Respecto a Joe Biden se puede indicar que es precisamete él uno de los senadores más en desacuerdo con la detención de prisioneros en la Bahía de Guantánamo. También cree que las normas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN (conocido también por TLC o NAFTA por sus siglas en inglés North American Free Trade Agreement) deben ser reformadas, y se ha opuesto a los TLC bilaterales con América Central, mientras estos acuerdos de libre comercio no incluyan disposiciones relativas a los derechos laborales y normas ambientales, haciéndose eco de los argumentos de los partidarios demócratas más proclives a las ideas del comercio justo.
¿Que puede esperar América Latina con los Demócratas?
Numerosos think-tank asociados al horizonte demócrata han hecho hincapié en que en la era de la globalización, los EE.UU. no puede permitirse el lujo de fomentar políticas que traten a América Latina sólo como una parte del campo de juego estratégico de EE.UU., donde el margen de acción está estrechamente definido. Ellos dicen que el olvido de la era Bush para con la región (al centrarse en las cuestiones de Asia Central) provocaron un vacío de poder que se ha sido cubierto por fuertes -y a menudo intensamente ideológicas- figuras como la Venezuela de Hugo Chávez y la Bolivia de Evo Morales. Políticos populistas que han buscado y mostrado una evidente innovación y experimentación en los modos de hacer política para América Latina. Esto sería parte –entre otros elementos locales- de una reacción a la impopular presidencia de George Bush. Para los analistas demócratas, el apoyo de Obama a una América Latina americanista debe ser ahora comunicado de modo firme y ser basado en una política basada en la igualdad, el respeto y la reciprocidad.
Conclusiones
El plan de Obama A New Partnership for the Americas, se puede comparar al discurso conocido como las “Four Freedoms” de Franklin D. Roosevelt emitido en el The Annual Message to the Congress el 6 de enero de 1941, a raíz de la entrada del país en la Segunda Guerra Mundial, y destinado a proporcionar una visión del mundo basada en la libertad política y religiosa, la liberación de la miseria y liberación del temor, (1. Freedom of speech and expression; 2. Freedom of religion; 3. Freedom from want; 4. Freedom from fear). La presidencia de Roosevelt fue responsable de la formulación de la Good Neighbor Policy [Política del Buen Vecino], mediante la construcción de una plataforma para América Latina que daría paso a la Alianza para el Progreso de Eisenhower-Kennedy.
Si los anuncios de Obama se concretaran, incluso si sólo alguna parte de ellos se hicieran efectivo se puede pronosticar un proceso de reversión de la reputación de Estados Unidos como el “imperialista del norte” hacia unas relaciones EE.UU.-América Latina con un nuevo nivel de sostenibilidad.
Por otro lado, se debe advertir que no se puede estar seguro que una hipotética administración Obama estaría dispuesta o fuera capaz de formar una estrategia amplia y funcional con respecto a los países del Hemisferio Sur. Su política exterior puede ser rehén de algunas de las ideologías extremas que se encuentran en Miami y otros centros del exilio en los EE.UU.
De igual modo Biden que fue incorporado en parte por su experiencia y rol senatorial en política exterior, sólo ha viajado a América Latina en cuatro ocasiones (Obama, no lo ha hecho nunca), y a demostrado su desacuerdo a los acuerdos de libre comercio bilaterales fuera del marco del TLCAN. En efecto él se opuso a los TLC con Chile, Perú y Centroamérica sobre la base de que no incorporaban de modo adecuado cuestiones sobre medio ambiente y normas laborales. Por esta y otras razones, como su alta dependencia electoral de los grandes sindicatos, Joe Biden plantea muchas interrogantes en cuanto a la pertinacia de las iniciativas de políticas radicales hacia la región.
Tres nombres claves para la región
Por ultimo, más interesante para América Latina y Chile es examinar, aunque sea de modo somero los nombres de los sujetos encargados de la política exterior del senador Obama.
El primero es Greg Craig, un conocido abogado de casos de alto perfil nacional. Obama reclutó a Craig como asesor de política exterior por su trabajo previo como asesor de política exterior para el senador Edward Kennedy y la secretaria de estado Madeleine Albright. Craig hasta el momento ha expresado de modo inequívoco un apoyo para un enfoque multilateral para hacer frente a la región, así como subrayó la necesidad de fomentar la celebración de elecciones libres y el reconocimiento de los gobiernos democráticos. Esto puede ser un activo valioso para una potencial formulación de una visión más racional y un enfoque innovador hacia América Latina. Craig indica que respecto a Latinoamérica Estados Unidos tiene “needs in order to mend the divide between the U.S. and the new left in Latin America”. Para el abogado, un eventual gobierno de Obama debería concentrarse en educación, salud, pobreza y otras cuestiones de justicia social como las principales preocupaciones de la política de EE.UU, en lugar de las preocupaciones tradicionales como las oportunidades comerciales, los limitados intereses de seguridad y los flujos de drogas hacia el norte del río Grande. Si así fuera, esto también implicaría un cambio programático para las cancillerías del Sur respecto a su trabajo hacia EE.UU. pues también ellas funcionan en razón de esta lógica.
El segundo, Dan Restrepo, nacido en Norteamérica de un matrimonio colombiano-español, es un alto asesor de Obama sobre Western Hemispheric affaire y actual director del Proyecto de las Américas del Centro para el Progreso Americano, fomenta los acuerdos de comercio justo, incluso, se opone a la ratificación de un TLC con Colombia, a causa de las violaciones de los derechos humanos y actos de violencia cometidos contra dirigentes sindicales como factor excluyente. También ve el retiro de Castro como el fin de una era que ha creado la oportunidad para el cambio y a pedido en múltiples foros que Bush y el Congreso: “releguen a la basura la ley Helms-Burton y la postura ideológica que ha pasado como planeamiento para una transición en Cuba”.
El tercero es, el ex embajador en Chile (1994-1998) del gobierno de Bill Clinton, Gabriel Guerra-Mondragon, activo promotor de los acuerdos de libre comercio bilaterales. Hasta abril del 2008 un importante recaudador de fondos para Hillary Clinton, un “Hillraiser” como se conoce a estos personajes. Disgustado con el tono racial y sus posibles consecuencias que tomó la campaña de la senadora Clinton dejó, a principios de año, su papel para unirse al equipo de Barack Obama y cumplir un rol en la comisión de finanzas nacionales. Como embajador de Chile, Gabriel Guerra-Mondragón molestó en varias ocasiones a la derecha criolla por su defensa ante los dirigentes de los EE.UU. de mantener la prohibición de exportación de armas avanzadas a Chile, como asimismo sus opiniones en contra la legislación que impide que el presidente de la republica andina elimine a los comandantes militares en jefe y que, en su visión, no permite el pleno control civil de las fuerzas armadas chilenas. Tras su retiro, se dedicó a la consultoría internacional para empresas interesadas en invertir en América Latina, motivo por el cual sigue visitando Chile y países vecinos. Guerra-Mondragón sigue manteniendo excelentes contactos con la coalición de gobierno chilena, la Concertación. El mejor ejemplo: con motivo de su visita a Estados Unidos como candidata presidencial, Michelle Bachelet consiguió una entrevista personal de media hora con Hillary Clinton, esto fue posible gracias a una gestión personal del ex diplomático.
Conclusión final:
Que un hipotético gobierno de Barack Obama reflejará la parte conservadora o liberal de su plataforma dependerá de la capacidad de superar las tendencias de resistencia al cambio entre los políticos de Washington. Los adversarios seguirán siendo la extrema derecha, que se puede prever continuará agrupada en torno al senador McCain y su asesor para América Latina, Otto Reich (ultraconservador y antiguo jefe de la diplomacia hacia América Latina de Bush), y por la otra; a los demócratas moderados de la línea Hillary Clinton, quienes favorecieron y favorecen las políticas de libre comercio y un enfoque de relativa línea dura hacia la Cuba castrista y la Venezuela de Chávez.
Para América Latina, será responsabilidad de la diplomacia regional y los agentes paradiplomaticos en formación, trabajar en función de estos nuevos supuestos y anticiparse para lograr la maximización de los beneficios que el “A New Partnership for the Americas” podría significar. Para los paises del Cono Sur estará en Guerra-Mondragon con mucha probabilidad una de las claves de acceso a la agenda del plan propuesto por Barack Obama.
JZS/jzs.-








Hola Jorge: Llegué hasta aquí desde Technorati, que registra los links a mis caricaturas y me tomé un tiempo para asomarme a los postulados y orientación de tu interesante sitio.
Hace más de treinta años cuando quise continuar mis estudios de Historia en la U. de Jerusalem (el clima político de Buenos Aires era muy “insalubre”) me llevé una fuerte decepción: la ideología predominante era muy derechista y cínica. Había pocas preguntas y muchas respuestas estereotipadas; la herencia de los Magnes y los Buber era inhallable. Empecé a comprender que el pueblo judío cuestionador y progresista (que fuera mi ambiente familiar) había desaparecido en las cámaras de gas. Sin una clase obrera popular, sólo subsistían las ideologías convenientes a esta nueva burguesía hegemónica y pagada de sí. Ideologías de un cosmopolitismo laico y superficial o de un “retorno” religioso justificador y acomodaticio. Abandoné Jerusalem y me mudé a Tel Aviv, donde empecé a trabajar como caricaturista periodístico.
De vuelta en Bs.As. mantuve un vínculo con aquella tradición, trabajando para un semanario judío y pude conocer las posturas comprometidas de Marshall Meyer con un alto grado de exigencia ética. Pero tras su vuelta a los EE.UU. la comunidad fue siendo lentamente coptada por la neo-ortodoxia de Jabad y la intervención financiera del Joint. Sumado a ello la acción deletérea del neo-liberalismo de los ‘90 y la destrucción material de los atentados, se puede afirmar que la producción cultural en los ámbitos institucionales ha descendido al mínimo. Sí, hay cursos de “filosofía judía contemporánea”; lo que no hay es un compromiso vital. Y la actividad valiosa de las personalidades originadas en la comunidad se desarrolla fuera de ella, como fue en su tiempo la de un Spinoza, un Marx o un Freud. Mi esposa suele decir que: “los mejores frutos son los que caen del árbol”.
Así, pues, aunque yo me sienta alejado culturalmente, las intenciones aparentes de tu iniciativa me parecen encomiables y dignas de buen suceso. Al menos me siento tentado a retomar un viejo proyecto de publicar breves biografías ilustradas (a mi estilo) de personalidades históricas de aquél Yidishkait progresista de antes; una suerte de “Lost World” arqueológico.
Desde ya que te agrego a mis feeds para ver tus aportes con regularidad. Be-hatzlajá.
nosotros como sudamericanos,tenemos la plena esperanza de que el presidente Obama nos dará un trato nuevo(diferente a los demás presidentes),de tal forma de que nos sintamos horados y comprendidos. Además creemos que las intervenciones en Asia,América y Africa menguaran,por que así lo quiere el pueblo norteameicano en estos momentos de crisis en el cual lo estan viviendo……suerte pues para el nuevo presidente..